Protestan ante la llegada de una nueva pareja

La nueva pareja se ha mudado por fin a casa. El amor flota en el aire. Pero, ¿qué es eso? Sobre el sofá del salón hay una mancha oscura de orina. Es la forma que tiene de expresarse el habitante con patas de la casa.

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"Cuando el animal está muy unido a dueño, la llegada de una nueva pareja a casa puede ser motivo de celos", explica en Hamburgo Martina Schnell, experta en animales de compañía de la fundación para la protección animal alemana Vier Pfoten (Cuatro Patas).

La nueva pareja es vista con frecuencia como un intruso al que los animales tienen que acostumbrarse.

"Los gatos, sobre todo, son animales de costumbres", explica la psicóloga de animales Petra Lachmann-Glocker, en la localidad sureña alemana de Philippsburg (Baden-Württemberg).

Cuando las costumbres se alteran, saben como expresarlo. "Huelen las hormonas del hombre y marcan su territorio", señala la psicóloga.

"Da igual que se trate de una hembra o de un macho, los gatos orinan en el sofá, por la vivienda o incluso sobre la ropa del nuevo habitante de la casa", añade.

El amor gatuno no es algo que se pueda forzar. "Si el gato no se deja acariciar o incluso bufa, hay que dejarlo tranquilo", indica Lachmann-Glockner.

Es importante que sea el animal por sí mismo el que se acerque al recién llegado. Si lo hace, este debería prestarle atención.

"Según las preferencias del gato, la nueva pareja puede jugar con él con su juguete favorito o darle algo rico de comer, como su golosina para gatos preferida", aconseja Tina Hölscher, de la organización Aktion Tier (Acción Animal) en Berlín.

"Lo ideal es que la nueva pareja lograra ir introduciéndose poco a poco en la vida diaria y no mudarse a la vivienda de la nada, sin que el gato lo conozca de antes", apunta Hölscher.

De esta forma podrá irse introduciendo paulatinamente en la vida del animal, ocupándose de alimentarlo de vez en cuando y, por qué no, abriéndole la puerta para que salga al jardín cuando lo pida.

El dueño tiene la responsabilidad de explicar cómo es la vida del animal y cuidar de que la nueva pareja la respete.

"Por ejemplo, en el caso de gatos tímidos, no es nada recomendable que el recién llegado lleve de golpe cinco amigos a casa", explica Hölscher.

En el caso de los gatos, menos es siempre más. "Ayuda mantener la distancia", indica Martina Schnell. Cuando se les da tiempo, vienen por sí mismos.

Por lo general, el felino tardará entre cuatro a seis semanas en acostumbrarse a la nueva pareja, opina Tina Hölscher. No obstante, si la antipatía no se cura, se podrán comprar feromonas felinas en la tienda de productos para mascotas.

Estas feromonas ayudan a sentirse bien a los gatos. Se pueden pulverizar sobre los objetos en los que se orinan para que no vuelvan a hacerlo.

Menos problemática resulta la llegada de una nueva pareja a un hogar en el que vive un perro.

"Un perro que ha tenido un proceso de socialización normal se acostumbra por lo general muy rápido a la nueva persona que ha entrado en su día a día", dice Lachmann-Glockner.

"En el primer encuentro, la nueva pareja puede sacarlo de paseo", aconseja Martina Schnell. De esta manera, el perro asociará a esa persona algo bueno.

El apartamento, no obstante, puede ser algo que el can defienda como su territorio la primera ocasión que ve a la nueva pareja.

El animal alfa, es decir el dueño o la dueña, debe dejar claro al perro que el recién llegado está también sobre él en la línea jerárquica de la casa.

"Si el perro gruñe o se sube al sofá para evitar que se siente la nueva pareja, hay que intervenir", indica Schnell. Si todo transcurre sin problema, la nueva pareja podrá comenzar a darle la comida y a salir sola con él a dar un paseo.

Los animales pequeños y los pájaros tienen menos problemas con una nueva pareja.

"Por lo general, no tienen una unión tan estrecha con las personas", explica Martina Schnell. No obstante, pueden sentir amenaza su existencia, ya que para ellos las personas son principalmente suministradores de alimento.

"Los papagayos llaman la atención a gritos o se ponen a hablar todo el rato", dice Lachmann-Glockner. Acostumbrarlos a la nueva pareja se consigue con paciencia y dedicación, y siempre ayudan en esto las golosinas para aves y las manzanas.

En el caso de animales pequeños como conejos, también la dedicación es importante, pero hay que tener cuidado para no agobiarlos.

"Lo mejor es sentarse tranquilamente y en silencio junto a la jaula. Así irán acostumbrándose al olor de la persona nueva", aconseja Lachmann Glockner.

"Ninguna mascota debe tener la sensación de que su posición es peor ante la llegada de una nueva pareja", expresa Martina Schnell. Y aconseja no olvidar al animal en la fase de enamoramiento.

dpa mb sbp

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