Último trasplante en niños fue en 2017, por falta de donantes

SAN LORENZO. La última vez que se realizó un implante en niños fue en 2017, por la falta de conciencia de padres de potenciales donadores, informó la jefa de Cardiología del Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu, Dra. Nancy Garay. Mientras tanto, la situación de Wendy Balbuena, de 2 años, es crítica.

Instan a la donación de órganos y en especial para los niños.
Instan a la donación de órganos y en especial para los niños.Archivo, ABC Color

Los médicos aguardan que aparezca un corazón compatible para realizar el trasplante. Están atentos a la comunicación del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT). Wendy lleva más de un año en lista de espera y se encuentra internada hace aproximadamente tres semanas en la unidad de cuidados intensivos de Cardiología del Acosta Ñu, aquejada de una miocardiopatía dilatada en fase terminal, probablemente por miocarditis viral. Estuvo conectada al respirador y en dos oportunidades presentó arritmias malignas que tuvieron que ser revertidas, comentó la especialista.

La cardióloga explicó que la limitación más difícil se da en pacientes pequeños. En el caso de la niña, ella cuenta con 10 kilos, entonces el donante no puede ser mucho más grande y debe pesar como máximo de 30 kilos. Si bien es cierto que la Ley Anita autoriza a la INAT a disponer como donantes presuntos a los pacientes con muerte encefálica, a no ser que se haya manifestado lo contrario en vida, en el caso de los menores de edad depende de la voluntad de los padres.

“Fallamos como sociedad, porque la indiferencia (...) más que esta enfermedad que padece Wendy, mucho más limitante y paralizante es la indiferencia social, porque a sabiendas de que hay niños que esperan un corazón, los familiares no autorizan la donación”, resaltó.

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La galena agregó que para los padres sus hijos son tesoros y, como tal, deberían de permitir que sigan viviendo en otros seres humanos que necesitan, como tributo a su amor y en su memoria.

En cuanto a la tasa de donación, a partir de la Ley Anita, en cuanto de donación de corazón para niños dijo que no cambió absolutamente nada. La frecuencia sigue siendo muy escasa y, en este sentido, en 2017 fue la última vez que se hizo un trasplante, siendo beneficiada Jennifer León, de 8 años, y a la espera falleció el domingo 1 último Daniela Trinidad, de 10 años, y además de Wendy se encuentra aguardando Esteban Delvalle, de 9 años, que no está hospitalizado.

La doctora Nancy Garay aseguró que el potencial donante es aquel con muerte cerebral y que cuando se llega a esta situación ya no hay retroceso, que en cuestión de horas o días todos los órganos van muriendo. Afirmó que para llegar a este diagnóstico fidedigno se hacen pruebas desde el desde el punto de vista clínico, de imagen y estudio electrocardiográfico para certificar la muerte. En el caso de niños, los menores de cinco años, por ley es obligatorio esperar 24 horas para que sea donante. Con todo esto, acotó que las familias, por desconocimiento o por tabú, siguen negando la donación.

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Por otro lado, dijo que se considera hospitales donantes a aquellos que cuentan con una unidad de cuidados intensivos y que puedan ser capaces de hacer un diagnóstico de muerte encefálica. Afirmó que el personal de terapia intensiva debe ser capacitado para mantener bien conservados los órganos del donante, no avisar tardíamente, ante la posibilidad de que haya un donante porque sobre todo el corazón se deteriora muy rápidamente si no se consigue ponerlo en preservación y conservación adecuada desde el punto de vista hemodinámico.

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