Familia Ishir clama ayuda para trabajar en el Chaco

Son integrantes de una humilde familia de los Ishir o Chamacocos de Fuerte Olimpo, se dedican a trabajos de olería, fabricación de ladrillos, en medio de una gran precariedad, y necesitan una asistencia del estado a fin de mejorar su producción, aún así lograron ya producir los primeros 7.000 ladrillos.

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Por Carlos Almirón, corresponsal

Guillermo Mallero es el jefe de familia, nos cuenta en su humilde casa de karanday (palmas), quienes sufren numerosas necesidades a la hora de trabajar en la fabricación de los ladrillos.

“Somos un total de 15 integrantes de la familia, entre hijos y nietos nos cuenta el entrevistado y todos de una u otra manera colaboramos en los trabajos; mientras los hombres nos dedicamos exclusivamente a la tarea de la olería, las mujeres se internan en el monte para juntar leña, que luego utilizamos para el cocido de los ladrillos”, describió.

Explicó además, “nuestra primera necesidad es la falta de agua, el río se encuentra a unos 400 metros de nuestro lugar de trabajo, y la tarea diaria de acarrear el vital líquido en un precario carrito se hace verdaderamente tortuoso y muy sacrificado”, nos dijo el hombre.

“Necesito unos 400 metros de caño, una pequeña motobomba y un tanque para reservorio, aunque sea de 1.000 litros, con lo que estaremos solucionando este inconveniente”, refirió.

Agregó más adelante “mi mujer en compañía de sus hijas y nietas ingresan al monte, machete y hacha en mano, para cortar las leñas que serán utilizadas para la quema de los adobes, por lo que necesito además una motosierra, para alivianar y agilizar los trabajos. No estoy pidiendo que se me regale, nos dice entre lágrimas don Guillermo, solo necesito una oportunidad de algún crédito, que luego iremos pagando con nuestra producción”.

En el transcurso del año estuvieron por la zona funcionarios del Crédito Agrícola de Habilitación, otorgando créditos a personas y familias para incentivar algún tipo de producción o empresa familiar, sin embargo, muchas personas denunciaron que en la mayoría de los casos acceder a este tipo de ayuda estuvo totalmente politizado. La situación de la familia de don Guillermo es una prueba de esto.

A pesar de la precariedad y el enorme sacrificio que realizan en el trabajo de la olería, ya lograron producir los primeros 7.000 ladrillos, y ahora están a la espera de clientes.

Incentivar el trabajo de la olería debería ser todo un desafío para las autoridades de la zona, sobre todo atendiendo que los materiales de construcción utilizados en el distrito y en todo el departamento son traídos desde la ciudad de Tobatí, del departamento de Cordillera.

Don Guillermo espera que a partir de esta publicación se conozca su realidad, y exista alguna institución del estado dispuesta a brindar una asistencia a su familia, a fin de mejorar la producción de ladrillos.

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