“No quieren que sepamos quién dio la orden de atropellar y matar”

A días del cuarto aniversario del asesinato del joven liberal Rodrigo Quintana, sus padres siguen clamando justicia. Sostienen que la investigación nunca apuntó a descubrir quién dio la orden de atropellar la sede del PLRA con balas de plomo. Ahora, una abogada ligada al cartismo intenta apartarlos del caso que investiga la muerte de su hijo menor.

Don “Ino” Quintana observa en silencio la tumba de su hijo menor, Rodrigo Quintana Arrúa, asesinado por efectivos de la policía cartista en la madrugada del 1 de abril de 2017.
Don “Ino” Quintana observa en silencio la tumba de su hijo menor, Rodrigo Quintana Arrúa, asesinado por efectivos de la policía cartista en la madrugada del 1 de abril de 2017.Archivo, ABC Color

“Rodrigo fue el que paró todo. Si no fuera por él, Cartes hubiera conseguido la enmienda... pero pagó un precio demasiado alto”, dice Fidelino Quintana, mientras le da una pitada más al cigarrillo que encendió apenas bajó del automóvil.

Avanzó en silencio hasta el panteón pintado de arriba a abajo en azul. Se sentó en uno de los bancos y se mantuvo en silencio.

“Una lástima que no haya rosas azules”, agrega rompiendo el silencio y riendo mientras señala el rosal que había crecido y se inclinó justo sobre la tumba del menor de sus hijos.

Cuatro años sin justicia

“Ya pasaron cuatro años otra vez”, comienza diciendo Fidelino Quintana, más conocido como “don Ino” por sus vecinos de La Colmena.

“Y seguimos esperando la justicia paraguaya. Por lo menos tenemos un poco de esperanza, porque sin eso uno no puede vivir. Tenemos esperanza, pero para eso se tienen que ir estos que están en el poder. Cuando se vayan, va a ser el día que pueda llegar la justicia para Rodrigo”, apuntala mientras se ceba un tereré sentado en una silla cable en el patio de su pequeña casa en el límite del casco urbano de La Colmena donde nos recibió en vísperas del aniversario de la muerte de Rodrigo Quintana, su hijo menor, a manos de la policía cartista.

Su esposa, Felicita Arrúa, se sienta a su lado, pero enseguida se levanta para continuar con los preparativos del almuerzo.

“Rodrigo era un chico especial. Hasta ahora me siguen contando historias con él en La Colmena y en las compañías”, sigue don Ino.

A cuatro años, sigue recordando claramente la noche en la que un escopetazo del suboficial Gustavo Florentín acabó con la vida de su hijo.

Hora grabada a fuego

La hora quedaría grabada a perpetuidad en su memoria. Eran las 01:10 del 1 de abril de 2017. El ruido de motores arrancando y parando, automóviles y motocicletas que iban y venían frente a su pequeña casa ubicada en la periferia de la ciudad de La Colmena parecían un preludio de que algo raro ocurría.

Don Ino se había ido a acostar poco después de la medianoche, seguro de que la calma había vuelto al centro de Asunción.

Frente a la pequeña casa de ladrillo y con puertas de madera, el número de personas iba en aumento.

Todos permanecían en un tenso silencio. Nadie se animaba a acercarse a la casa. Nadie se animaba a ser el portador de la noticia.

Hasta que alguien se animó a golpear la puerta. Doña Felicita abrió la puerta y se encontró con una decena de personas. El vecino no conseguía ocultar la congoja en su cara.

–”Parece que le pasó algo a Rodrigo. Llamale a Diego”, soltó luego de unos segundos.

–”Pero ¿de qué lo que me estás hablando? Si él llegó hace un rato”, respondió.

Felicita corrió al dormitorio de Rodrigo Quintana Arrúa, el menor de sus 4 hijos que horas antes había partido a Asunción para sumarse a las manifestaciones que se habían desatado ahí. La luz estaba prendida, pero en el interior no había nadie.

Desde otra de las habitaciones, otra de sus hijas salió llorando desconsoladamente.

Contactos del cartismo

“El excomandante Críspulo Sotelo me mandó a buscar dos veces. Yo le dije que no ¿Qué lo que me va a decir tanto? Seguramente me va a mentir”, recuerda don Ino.

“A quince días de haber fallecido Rodrigo, vino un emisario a decirme que Cartes quería hablar conmigo. Y le dije que no”, agrega.

“Marito es títere de Cartes”

Don Ino recuerda que llegó a conversar con Mario Abdo Benítez, el actual presidente, quien lo recibió en Palacio de Gobierno poco después de asumir y que entonces le dijo que se iba a hacer justicia. Lamenta que eso haya quedado en el pasado.

“Hoy debería renunciar, No estoy a favor de que se le saque a un presidente, pero Marito ya no tiene más solución. Acá es Cartes el que está mandando”, afirma.

“En este momento, Marito es títere de Cartes. Cartes está copando todos los poderes en este momento y eso se sabe”, insiste.

La imagen de la impotencia

Para don Ino y su familia no cabe duda sobre el autor material del asesinato de Rodrigo y apuntan al suboficial Gustavo Florentín, ya condenado por el caso. Al padre del joven asesinado le sigue doliendo cada vez que ve el video en el que el policía pisa a un agonizante Rodrigo.

“Hasta ahora, a cuatro años, en la familia sentimos impotencia total. Nos sentimos huérfanos de la justicia y nos da rabia”, cuenta.

“La justicia está vendida a la mafia”

“Nos sentimos huérfanos de la justicia. Nuestra justicia está vendida, ya sabemos a quien: a la mafia, a los contrabandistas de cigarrillos. Todo se sabe”, continúa.

Don Ino quedó con secuelas en su salud que le obligan a consumir medicamentos fuertes contra la hipertensión, al igual que su esposa. “Estamos acá aguantando. Gracias a Dios que Rodrigo nos mira y creo que por eso estamos aguantando. Lo que nos pasó es muy triste, muy doloroso, muy fuerte”, asevera.

¿Quién dio la orden?

“Eso es lo que queremos saber, ¿quién dio la orden? Pero, aparentemente estando este gobierno y con Sandra Quiñónez como fiscala general no vamos a saber”, lamenta don Ino.

“Pero más o menos se sabe. Se sabe que fue Cartes, que fue (Blas) Llano. Estaba José Ortiz y después estaban los mandos medios de la Policía”, continúa.

“Se sabe todo como fue”, agrega enseguida y recuerda que la Fiscalía descartó utilizar el cruce de llamadas para esclarecer el hecho. “¿Cuántos casos se resuelven usando el cruce de llamadas? Y en este caso no se tuvo en cuenta. Es muy evidente lo que ellos esconden”, puntualiza.

Enseguida enfatiza, sin dudar: “Nosotros sí acusamos directamente: a Llano y a Cartes. Eso es seguro y categórico”.

Abogada cartista los apartó

El último gran golpe que sufrieron los padres de Rodrigo fue la intromisión de la abogada Ana Mora en el proceso judicial.

Mora está ligada al caso de despojo de una mina de oro en Paso Yobái y es abogada de Eduardo Heisecke Mazó, socio comercial de Juan Carlos López Moreira, gerente del Grupo Cartes y exjefe del Gabinete Civil de la Presidencia de la República durante el gobierno de Horacio Cartes.

La abogada asumió como representante de Leticia Redes, expareja de Rodrigo y madre de su hija.

Mora intenta apartar a como dé lugar a los padres de Rodrigo, a pesar de que su representada ya no tenía vínculo alguno con el joven asesinado.

“Ahora resulta que nosotros no tenemos más poder sobre la causa de Rodrigo, no tenemos potestad para seguir con la causa”, relata.

“Están congelando para que se vaya al oparei. Estamos en el proceso de apelación, pero todavía no se resolvió. Ya habían pedido eso cuando estaba el otro juez (Alcides Corbeta). Se cambió el juez y la fiscala y ahí presentaron otra vez para que nos aparten, la jueza Cynthia Lovera les dio la razón en algo que ya se había rechazado”, manifiesta.

Don Ino termina asegurando que están listos para acudir a instancias internacionales con el caso del asesinato de su hijo. “Si nos quitan el poder, vamos a pasar a la justicia internacional”, agrega.

“Esa mujer (Ana Mora) está involucrada en cuanto caso haya de la cúpula mayor del cartismo. Es directamente abogada de Cartes, responde directamente a él”, acota.

“Supuestamente es la abogada de la hija de Rodrigo y está jugando en nuestra contra, intentando congelar que se sepa quién dio la orden. A eso es a lo que no quieren llegar: que se sepa quién dio la orden”, finaliza.

juan.lezcano@abc.com.py