24 de junio de 2026

La Corte Suprema de Justicia (CSJ), a través de la Sala Penal, dejó firme la condena a 24 años de cárcel para el suboficial de la Policía Nacional Gustavo Adolfo Florentín Silva, por el homicidio doloso de Rodrigo Quintana, ocurrido en la madrugada del 1 de abril de 2017 en sede del Partido Liberal Radical Auténtico. El máximo tribunal declaró inadmisible el recurso de casación promovido por la defensa del único acusado.

La Cámara de Apelaciones confirmó la sentencia que condenó a 24 años de cárcel al suboficial de la Policía Nacional Gustavo Adolfo Florentín Silva, por el homicidio doloso de Rodrigo Quintana, ocurrido en la madrugada del 1 de abril de 2017 en la sede del Partido Liberal Radical Auténtico. Se trata del único condenado por el hecho registrado en el marco de las protestas en contra del proyecto de enmienda para la reelección presidencial de Horacio Cartes.

Los abogados defensores del suboficial Gustavo Florentín, condenado a 24 años de cárcel por el crimen de Rodrigo Quintana, apelaron la sentencia dictada en juicio. Al respecto señalan que el fallo tiene “motivación aparente”, incongruencias y una serie de faltas, por lo que solicitaron su nulidad y la realización de un nuevo juicio por el caso “31M”.

El padre de Rodrigo Quntana, Fidelino Quintana, reveló que supuestamente el expresidente Horacio Cartes quiso reunirse con él luego del asesinato de su hijo en la sede del PLRA. “Quería venir personalmente a mi casa”, detalló el hombre.

Tras darse la condena de 24 años de cárcel para el suboficial Gustavo Florentín por el asesinato del joven dirigente libera Rodrigo Quintana durante el atropello a la sede del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en marzo el 2017, el abogado defensor cuestionó que el tribunal diera una sentencia “cómoda”, siendo que ni siquiera se determinó el arma homicida. Adelantó que apelarán la decisión.

La jueza Lourdes Garcete, presidenta del Tribunal de Sentencia encargado de juzgar a Gustavo Florentín por el 31M, habló hoy sobre unos “fotogramas” que presuntamente revelan que el suboficial acusado había abandonado la Comandancia de la Policía Nacional completamente armado “sin que nadie se lo impida”.