Absuelven en juicio oral a acusado por presunta “tragada” en la Caja Bancaria

Como se presagiaba, el Tribunal de Sentencia absolvió al exgerente de la Caja de Jubilaciones Bancarias César Rodrigo Amarilla, acusado por un supuesto desvío de casi G. 4.000 millones, a través de la concesión de préstamos a asociados. El colegiado argumentó de forma llamativa que existió “duda razonable”. La Fiscalía solicitó 8 años de prisión, al igual que la querella adhesiva.

César Rodrigo Amarilla, acusado de lesión de confianza, fue absuelto por el tribunal de sentencia.
César Rodrigo Amarilla, acusado de lesión de confianza, fue absuelto por el tribunal de sentencia.virgilio vera

El Tribunal de Sentencia integrado con los jueces Elio Rubén Ovelar, Darío Báez y Rossana Maldonado, de forma unánime, falló que al acusado por lesión de confianza César Rodrigo Amarilla no se le pudo vincular con la financiera de maletín Karakú SRL, que concedió a los asociados de la Caja de Jubilados Bancarios préstamos ventajosos de entre 9% y 10% de interés.

Sin embargo, en el juicio oral y público los testigos y de forma documental se pudo constatar que Amarilla era el propietario de la empresa ficticia Karakú SRL, indicó la querella adhesiva.

El Tribunal de Sentencia, asimismo, argumentó que no se pudo probar que hubo daño patrimonial. Empero, las auditorías externas e incluso un informe de la Superintendencia de Bancos alertó del perjuicio ocasionado a la Caja Bancaria a través de los préstamos que se otorgaban a través de la firma Karakú SRL.

Pidieron 8 años de cárcel

La fiscala de Delitos Económicos y Anticorrupción Lidia Victoria Acuña Ricardo, al igual que la querellante adhesiva representada por la abogada Romina Rolón solicitaron la aplicación de 8 años de pena privativa de libertad. Consideraron que se probó la responsabilidad de César Rodrigo Amarilla, en el hecho punible de lesión de confianza.

El exfiscal general del Estado, Rubén Candia Amarilla, quien asumió la defensa de su sobrino César Rodrigo Amarilla, solicitó la absolución, en el juicio oral.

La posible “cocinada” del Tribunal de Sentencia ya había sido advertido por los jubilados quienes denunciaron que en el juicio oral, el juez Ovelar preopinó a favor del acusado Amarilla cuando preguntó al testigo, auditor Luis Saldívar, si es o no lícito refinanciar créditos a través de una financiera o un banco, por medio de un préstamo de la Caja de Jubilados, a lo que el testigo respondió que no era ilícito porque se recuperan el capital y los intereses.

Seguidamente Ovelar manifestó que “si se hace esa operación con un banco, financiera o cooperativa es lícito, pero si se hace con Karakú, es ilícito”, con lo que demostró claramente su parcialismo al preopinar en el juicio oral.

Lo que “no vio” el colegiado

El Tribunal de Sentencia no tuvo en cuenta que la empresa Karakú SRL fue creada con un capital de apenas G. 4.000.000 y que el propietario era el mismo acusado César Rodrigo Amarilla, que en ese momento ejercía el cargo de gerente general de la Caja Bancaria, y que las cancelaciones de préstamos por más de G. 13.000 millones, otorgados a 81 asociados se realizaron con tasas de entre 9% y 10%, pero con la condición de que no se debían cancelar los créditos anteriores obtenidos a través de la Caja, que en aquel momento había otorgado los créditos en tasas de entre 18% y 21%.

Esta operación de concesión de créditos ventajosos se realizó a través de cheques girados por Karakú SRL, sin tener la confirmación de disponibilidad de fondos.

Tampoco el Tribunal de Sentencia consideró que a pesar de las prohibiciones de cancelar créditos anteriores de la Caja Bancaria con los nuevos préstamos de Karakú, igual se realizaron. Asimismo, no tuvieron en cuenta que los cheques girados por Karakú para realizar la cancelación, refinanciación o reestructuración de préstamos vigentes, no tenían fondos.

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