El especialista Eduardo Sierra, con vasta experiencia en agroclimatología, dijo que se presenta una evolución positiva sobre la ausencia de un escenario desfavorable. Destacó que desde los comienzos de julio pasado, por primera vez en mucho tiempo, los valores del Índice de Oscilación Sur (SOI), que proporcionan una medida de la velocidad de los vientos alisios (aquellos que soplan entre los trópicos), provistos por el gobierno de Queensland (Australia) al 20 del séptimo mes, disminuyeron su intensidad, pasando a exhibir una oscilación en el rango moderado, que incluyen algunos registros negativos.
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Sierra explicó que dicho cambio implica un alejamiento del riesgo de un tercer episodio consecutivo de “La Niña” y conduce al sistema climático a un estado más cercano al promedio.
Sin embargo, el analista agroclimatológico subrayó que los informes de los pronosticadores de Australia y Estados Unidos indican que existe la posibilidad de una leve presencia de “La Niña” a partir de noviembre de 2022 hasta enero de 2023.
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En el mismo sentido, el director de Meteorología Nacional, Raúl Rodas, manifestó que el referido fenómeno llegó a disminuir su intensidad este año, pero las perspectivas indican que sus consecuencias seguirán vigentes hasta el 2023 en todo el continente, las cuales, según la región y la latitud de cada país, irán afectando de una manera distinta.
