Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), exintendente de Asunción, dejó la huella de su pésima gestión a lo largo de la avenida Estados Unidos, una de las más importantes vías de acceso y salida del microcentro. En casi 1,5 kilómetros del tramo entre la avenida Acuña de Figueroa (5.ª avenida) e Itá Ybaté (21.ª Proyectada), hay serios signos de abandono, desde cordones y veredas rotas hasta vertederos irregulares de basura y escombros.
El tramo más deteriorado de la avenida se observa a partir del cruce con la calle Sauce -15.ª Proyectada-, donde la rampa que conecta el paseo central con la bocacalle está bloqueada por una inmensa cantidad de escombros que dificultan el paso de peatones. El cruce se hace prácticamente imposible para personas con algún tipo de discapacidad motriz, que se movilizan en silla de ruedas.
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El paseo central entre 16.ª y 17.ª Proyectada es, probablemente, el más afectado, con prácticamente todos los canteros en ruinas. En el paso peatonal hay vidrios rotos y escombros de la propia infraestructura destruida.

En ese mismo tramo, los juegos infantiles están destruidos, algunos tumbados, y dejan al descubierto los bloques de cemento de las bases, lo que representa un serio peligro para los chicos. El lugar está a metros de la Escuela Juan Manuel Frutos. Entre 17.ª y 18.ª Proyectada hay un árbol caído hace varios días, que bloquea el paso de los peatones.
Otros puntos en mal estado
En el paseo central entre las calles Samudio Corrales e Ita Pirú (10.ª Proyectada y 11.ª Proyectada), por ejemplo, las malezas tomaron casi por completo el pequeño parque que funciona en este espacio. Lo más notorio es la presencia de basuras que los vecinos depositan en plena bocacalle. Este fenómeno se observa en la mayoría de las intersecciones con la avenida.
A una cuadra de ahí, entre Ita Pirú y Tuyutí (11.ª y 12.ª Proyectada), los cordones y camineros están destruidos, producto del crecimiento descontrolado de las raíces de los árboles, mientras que los canteros están agrietados.
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Similares condiciones se observan en el tramo entre Paso Pucú y Tuyutí (12.ª y 13.ª Proyectada), donde el pasto ya no existe y la tierra y los escombros cubren todo el suelo.

El deterioro también se verifica en los juegos infantiles instalados en el tramo entre 13.ª y 14.ª Proyectada. Hay sectores donde se observan peligrosos huecos en las escaleras que acompañan la pronunciada pendiente que tiene la avenida.
Barrios olvidados
Vecinos de barrio Obrero lamentaron el pésimo estado en el que se encuentran estos espacios públicos, que son algunos de los pocos lugares de esparcimiento con el que cuentan para llevar a los chicos a pasear y jugar o salir a realizar actividad física. La situación de esta zona de la ciudad se asemeja a la que se registra en un barrio vecino: Tacumbú.
En la periferia del centro de Asunción, ambos barrios fueron marginados durante todo el gobierno del exintendente Rodríguez. Ambos son atravesados, a su vez, por la avenida Itá Ybaté (21.ª Proyectada), donde los vecinos constantemente denuncian la destrucción de la infraestructura y el déficit en la provisión de servicios básicos como la limpieza y la recolección de residuos.
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Al menos desde 2021 y hasta junio de este año, antes de la intervención de la gestión de Nenecho, la avenida 21.ª Proyectada presentaba un estado de absoluta destrucción, con vertederos irregulares en prácticamente todas las esquinas de sus casi 3 kilómetros de largo. En varios puntos, había árboles caídos y veredas completamente destruidas.

El punto más crítico era a la altura de la calle Iturbe, frente al Cementerio del Sur, donde el paseo central había sido convertido en un vertedero a menor escala. Ya durante la intervención, por orden de Carlos Pereira, se colocaron contenedores que aminoraron las condiciones de contaminación del sitio.
Aplazado en obras
El exintendente Rodríguez se jactó durante toda su gestión de haber sido la administración que más invirtió en obras de infraestructura. Sin embargo, los resultados de un sondeo realizado en abril por el Consejo de Desarrollo de Asunción (Codeasu), junto con la recolección de residuos, fueron los principales reclamos ciudadanos.

Durante los 4 primeros meses de 2025, Rodríguez apenas invirtió US$ 4,9 millones (5%) de los más de US$ 98 millones presupuestados para inversión física. En el mismo periodo, el gasto en servicios personales superó los US$ 30,2 millones, seis veces más que en obras.
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El informe del interventor Carlos Pereira documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Rodríguez desvió G. 512.000 millones de los bonos G8. Estos fondos, que debían ser para obras de infraestructura, fueron casi en su totalidad para pagar gastos corrientes, en su mayoría salarios.
Rodríguez enfrenta por lo menos ocho procesos judiciales, incluyendo una acusación formal por lesión de confianza y asociación criminal en la causa de los “detergentes de oro”.
