El último fin de semana de la exposición “Memorias del Buen Pastor”, que recorre 106 años de historia del expenal de mujeres, congregó a cientos de personas. La iniciativa buscó resignificar el espacio de encierro a través del arte, la memoria y el debate sobre la reinserción social.
La masiva asistencia marcó el fin de una propuesta que logró transformar - al menos por unos días - un sitio históricamente asociado al dolor en un punto de encuentro y reflexión democrática.
Durante el sábado 20 y el domingo 21 de diciembre del 2025, el público aprovechó los horarios extendidos para recorrer los pasillos, patios y celdas del emblemático edificio.
La exhibición no solo ofreció un archivo visual de fotografías y documentos históricos, sino también la oportunidad de leer cartas manuscritas y apreciar obras que rescataron la humanidad de quienes vivieron entre sus muros, evidenciando los vínculos afectivos que se tejen incluso en contextos de privación de libertad. Desde la organización destacaron que el interés sostenido y la participación activa del público confirmaron la necesidad social de abrir estos espacios a la reflexión y al encuentro.
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Experiencia sensorial
El cierre no se limitó a una observación pasiva, ya que los visitantes participaron de tours guiados con representaciones actorales y disfrutaron de las presentaciones del coro “Rosa Virginia”.
Estas intervenciones permitieron al público conectarse con la historia del penal desde una perspectiva emocional, utilizando la voz y el cuerpo para relatar las vivencias de más de un siglo de reclusión femenina.
Para Alejandra Mendoza, responsable del Proyecto Social Corazón Libre y una de las principales impulsoras de la muestra, la respuesta ciudadana fue contundente.
“Que tantas personas hayan elegido venir en el último fin de semana habla de una necesidad profunda de mirar nuestra historia con humanidad. Esta muestra no busca cerrar heridas, sino abrir conversaciones sobre el encierro, la exclusión y las segundas oportunidades”, señaló y enfatizó que la verdadera reinserción social comienza cuando la sociedad reconoce a estas personas como sujetos de derechos.
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Por su parte, el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, subrayó el valor simbólico de ver el recinto lleno de personas. “El Buen Pastor fue durante más de un siglo un espacio asociado al encierro. Ver hoy este lugar lleno de personas, dialogando y reflexionando a través del arte y la memoria, confirma que es posible transformar un sitio marcado por el dolor en un espacio de construcción democrática”, afirmó el titular de la cartera.
Memorias del Buen Pastor
El evento fue el resultado de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Justicia y el Proyecto Social Corazón Libre del Movimiento Peregrino, con el respaldo financiero de la Unión Europea y el apoyo técnico y logístico del Centro de Estudios Judiciales (CEJ), la Secretaría Nacional de Cultura y la Municipalidad de Asunción.
La muestra se despide dejando una premisa clara para la agenda pública en que la memoria no se clausura con una fecha, sino que se activa cada vez que una sociedad decide mirar su pasado sin negarlo, convertirlo en aprendizaje y proyectarlo hacia un futuro más justo.
Desde la organización destacaron que la muestra cerró su programación, consolidándose como una experiencia cultural que trascendió lo expositivo.
