El tradicional pesebre elaborado por la familia de doña Cándida García volvió a congregar a vecinos y visitantes este 6 de enero en el barrio Ybaroty de Villarrica, al cumplirse 88 años de una costumbre que honra la memoria de tres niños fallecidos en un incendio.
La tradición se remonta al año 1938, cuando tres hermanitos pequeños perdieron la vida en el incendio accidental de una vivienda con techo de paja, ocurrido en la víspera del Día de Reyes. Los niños, de apenas 5, 2 y 1 año de edad, eran hermanos mayores de doña Cándida.

Tras aquella tragedia, la madre de los niños, doña Alejandra Colmán, decidió iniciar el rezo y la preparación de un pesebre cada 6 de enero, con el propósito de recordar a los pequeños y, al mismo tiempo, llevar alegría a los niños de la comunidad.
Lea más: Pesebre Ayala Larramendi: Familia villarriqueña mantiene vivo un pesebre centenario
Con el paso de los años, la tradición fue transmitiéndose de generación en generación y hoy continúa vigente, encabezada por Cándida García, quien recientemente cumplió 80 años.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Este año, la continuidad del pesebre estuvo en duda debido a que la octogenaria mujer atravesó problemas de salud y estuvo internada durante varios días a finales de diciembre. Sin embargo, logró recuperarse y participar nuevamente de los preparativos.
Lea más: Pesebres paraguayos en el mundo: un pedazo de la tierra guaraní en la distancia
Entre lágrimas de emoción, doña Cándida agradeció haber tenido la fuerza necesaria para seguir un año más con la tradición familiar, acompañada de sus hijos, nietos y bisnietos.

El pesebre, de grandes dimensiones, se arma con ramas de “yvyra rovi”, que son buscadas y cortadas por familiares y colaboradores. Como parte de la tradición, la familia reparte chipas caseras, golosinas, juguetes y el tradicional rosario de maní.
El rezo central se realiza cada 6 de enero, fecha en la que la familia recuerda a los “tres angelitos” y recibe a los vecinos que se acercan para compartir un momento de oración y encuentro. En la noche de víspera, la familia realiza también una serenata para recibir el día especial.
