La radiografía del Acuerdo entre el Mercosur (Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil) y la Unión Europea (29 Estados de Europa) se compone de un total de 49 documentos socializados por el Ministerio de Relaciones Exteriores en el “ánimo de garantizar la transparencia y el acceso ciudadano a la información”.
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Este casi medio centenar de archivos desglosa desde el preámbulo del acuerdo y desarrolla los 23 capítulos técnicos, entre los que se destacan desde el capítulo comercial hasta los protocolos específicos sobre reglas de origen, propiedad intelectual y desarrollo sostenible.
Así las cosas, no es un tratado de aranceles simplemente; su contenido se agrupa, en líneas generales, en tres ejes: político, económico y medioambiental.
Economía
En su dimensión económica, prevé la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles entre ambos bloques, facilitando el intercambio de bienes que van desde la carne sudamericana hasta la tecnología alemana.
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Se plantea un mercado integrado de entre 720 y 800 millones de personas. Esta proyección varía de acuerdo a las expresiones de cada representante de uno y otro bloque durante su alocución el pasado sábado en el Banco Central del Paraguay, lugar donde fue la firma.
La estructura del acuerdo también destaca la complementariedad comercial en la que Sudamérica se posiciona como proveedor clave de alimentos y materias prima, por un lado, y Europa exporta bienes industriales de alto valor agregado, por el otro.
Las industrias europeas automotrices, farmacéuticas, químicas y tecnológicas verán eliminados los aranceles que en la actualidad trepan hasta un 35% en el Mercosur. Entre tanto, el Mercosur negoció cronogramas de desgravación más extensos de hasta 15 años, para permitir que sus sectores industriales sensibles (textiles y calzados, por ejemplo) se adapten a la nueva competencia.
Política
Desde una perspectiva estratégica, el acuerdo funciona como una herramienta de diversificación geopolítica frente a la creciente influencia de China en América Latina. La UE busca asegurar su acceso a materias primas críticas (litio y cobre) de Argentina y Brasil, que considera fundamentales para la transición energética y tecnológica de las próximas décadas.
En esa línea, el Mercosur utiliza este pacto para equilibrar su agenda externa y mitigar de alguna manera la dependencia económica del denominado gigante asiático. Por otra parte, se remarca la agenda del multilateralismo como respuesta al creciente proteccionismo y unilateralismo global.
En términos políticos, la lectura del acuerdo defiende un orden de previsibilidad en un contexto de “guerras arancelarias” y tensiones, especialmente con los Estados Unidos.
En lo político, puramente, los documentos buscan una estabilidad institucional que trasciende los choques ideológicos circunstanciales entre los gobiernos de turno en ambos bloques.
El fundamento es alimentar una identidad birregional compartida, basada en la dimensión democrática, el respeto a los DD.HH. y lazos históricos, aspecto que diferencia este vínculo de cualquier otro pacto interregional.
Medioambiente
El eje medioambiental, no exento de controversias en ambos lados del Atlántico, entre otras cosas, destaca estrictos mecanismos de monitoreo y trazabilidad especialmente diseñados para combatir la deforestación.
La UE aceptará las certificaciones de trazabilidad oficialmente reconocidas por los países del Mercosur para verificar que los productos exportados como la soja y la carne no provengan de zonas deforestadas. Por otra parte, se establecen diálogos permanentes sobre biodiversidad y sostenibilidad para que la apertura comercial no se traduzca en una degradación de los recursos naturales.
Paraguay cuenta con plazo extendido para adaptación
Dentro de la arquitectura del tratado del Mercosur, el Paraguay logró el reconocimiento explícito de sus particularidades como país en desarrollo y su condición de nación sin litoral marítimo.
Este trato diferenciado se traduce en beneficios detallados que impulsarán sectores estratégicos:
Cuotas exclusivas de exportación: Paraguay obtuvo acceso al mercado europeo con arancel 0% para una cuota exclusiva de 10.000 toneladas anuales de azúcar orgánica. Asimismo, se consiguieron cupos de 50.000 toneladas para biocombustibles y 1.500 toneladas adicionales de carne porcina con respecto a sus socios del bloque.
Reglas de origen para autopartes: se pactó un trato especial por ocho años que otorga flexibilidad en las reglas de origen para las autopartes de fabricación nacional, facilitando que la industria de la maquila ingrese a Europa con preferencias únicas.
Propiedad Intelectual e Identidad: el acuerdo protege jurídicamente en los 27 países de la UE productos emblemáticos como el ka’a he’ê (Stevia) y la yerba mate paraguaya, impidiendo imitaciones y asegurando que el prestigio de estos rubros beneficie a los productores locales.
Servicios y talento: la Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización (Capaser) destaca que el pacto elimina barreras para exportar servicios basados en talento, como tecnología y soporte multilingüe, un sector de alto valor agregado y gran generador de empleo formal.
Plazos de adaptación: el país contará con periodos de gracia adicionales, incluyendo seis meses extras para implementar nuevas exigencias sanitarias y fitosanitarias de la UE.
