De los siete hidrantes instalados en distintos puntos de la ciudad de San Bernardino, solo uno se encuentra en condiciones de uso. El resto presenta fallas graves que comprometen la capacidad de respuesta ante emergencias.
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En el barrio Colón, el hidrante se encuentra completamente contaminado con aguas cloacales. Sobre la calle Mbocayá, otro punto fue taponado con hormigón, presumiblemente por vecinos, lo que obligó a reemplazar cerca de 3.000 metros de tubería principal y aún permanece pendiente la instalación de un nuevo empalme para habilitar una boca hidrante funcional.

En el barrio Centro, el hidrante está completamente seco. La situación se repite en las inmediaciones de la plaza central y sobre la calle Profesor Samaniego, donde tampoco se registra el suministro de agua.
En la avenida Guillermo Naumann, el hidrante no puede ser utilizado debido a que las llaves no compactan correctamente, impidiendo la carga segura de agua.
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La única boca hidrante que funciona con normalidad se encuentra sobre la avenida Wenceslao López, lo que resulta insuficiente para cubrir la demanda de una ciudad que en verano multiplica su población.
Emergencias sin recursos básicos
Ana Espinoza, bombera voluntaria de San Bernardino, indicó que la problemática no es nueva y que la falta de respuestas oficiales agrava el riesgo para la ciudadanía.
“Vivimos esta situación desde hace más de cuatro años. Presentamos notas y pedidos, pero no recibimos soluciones. En temporada alta la situación es crítica porque las emergencias son constantes”, expresó.

Explicó que, ante la imposibilidad de recargar los camiones cisterna en hidrantes locales, los bomberos deben recurrir a estaciones de servicio ubicadas en Pirayu’i, el centro de la ciudad y sobre la ruta hacia Altos, lo que retrasa considerablemente la atención de incendios.
Un caso fatal que expuso la precariedad
La gravedad del problema quedó evidenciada anoche, durante un incendio domiciliario que ocurrió a metros de la Playa Rotonda y terminó con la muerte de una mujer de 91 años. A pesar de contar con un camión con capacidad de 40.000 litros de agua, el recurso no fue suficiente, y la necesidad de recargar en estaciones distantes hizo imposible una respuesta más rápida.
“Teniamos agua, pero no era suficiente, tuvimos que pedir refuerzos porque ir a cargar agua iba a llevar demasiado tiempo”, lamentó la voluntaria.

Espinoza cuestionó la falta de acompañamiento institucional y afirmó no comprender por qué la Essap o las autoridades competentes no intervienen para garantizar un servicio básico de seguridad pública.
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“Antes, el problema era solo la incompatibilidad de las llaves, pero ahora comprobamos que los hidrantes están en pésimo estado. Esperamos que no nos llamen la atención por denunciar esto, pero necesitamos ayuda urgente. Cuando empiece la temporada de incendios de pastizales será aún peor”, advirtió.
Sin respuesta de la Essap
La corresponsalía de ABC intentó comunicarse con el presidente de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay, Luis Fernando “Luifer” Bernal, a través de su número con terminación 431, pero no se obtuvo retorno hasta el cierre de esta publicación.
El espacio queda abierto para cualquier aclaración o postura que la institución desee brindar.
