Obras, pero ¿a qué costo?: recapado de Eusebio Ayala dejó la zona en ruinas

Trabajo de recapado de Eusebio Ayala dejó escombros en las veredas.
Trabajo de recapado de Eusebio Ayala dejó escombros en las veredas.Gustavo Machado

Los trabajos de recapado de Eusebio Ayala por cuenta de la Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente, Luis Bello (ANR-HC), dejaron varios destrozos en el lugar. Hay escombros obstaculizando las veredas y tapas de registro del desagüe pluvial rotas. La zona, afectada por obras que iniciaron ya en enero de 2025, muestra serios signos de abandono, que destruyeron la actividad comercial de la zona.

Los trabajos de recapado de Eusebio Ayala, correspondientes al desagüe pluvial del Abasto, iniciados por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) y continuados por Luis Bello (ANR-HC), provocaron severos daños en el entorno de la avenida. Lejos de mejorar el tránsito, dejaron a su paso una estela de destrozos y escombros que impiden la circulación peatonal.

En el tramo afectado, entre Domingo Montanaro y Teniente Ramírez Franco, montículos de escombros obstaculizan las veredas, obligando a los transeúntes a caminar peligrosamente por la calzada vehicular, donde además se observan tapas de registro de desagüe cloacal rotas, lo que representa un peligro constante para vehículos y peatones que circulan por el lugar.

Escombros en zona de obra del desagüe pluvial del Abasto, sobre avenida Eusebio Ayala.
Escombros en zona de obra del desagüe pluvial del Abasto, sobre avenida Eusebio Ayala.

La zona muestra signos de un abandono generalizado tras el inicio de estas obras en enero de 2025, lo que aniquiló la economía local.

Lo que antes era un polo comercial vibrante, hoy se ha convertido en un sector con la actividad comercial destruida y nulas ventas. Muchos comerciantes se vieron forzados a cerrar definitivamente sus puertas ante la imposibilidad de recibir clientes por el bloqueo constante.

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Tapa del registro de la Essap quedó destruida, tras el recapado de la avenida Eusebio Ayala.
Tapa del registro de la Essap quedó destruida, tras el recapado de la avenida Eusebio Ayala.

El desagüe pluvial del Abasto fue adjudicado por Nenecho al Consorcio Pluvial Abasto, integrado por Covipa y Chaves Construcciones, representado legalmente, entre otros, por Óscar Antonio Rubiani. El costo total de la obra es de G. 71.393 millones, de los cuales, según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), se habrían pagado G. 23.792 millones.

Basura y descontrol

Los locales que alguna vez fueron prósperos ahora funcionan como aguantaderos y vertederos irregulares, acumulando basura y desechos de todo tipo.

Comercios abandonados en la zona de obras del desagüe del Abasto se convirtieron en vertederos irregulares.
Comercios abandonados en la zona de obras del desagüe del Abasto se convirtieron en vertederos irregulares.

Esta degradación urbana ha convertido el lugar en foco de insalubridad y delincuencia para los pocos vecinos que aún permanecen.

Chatarrerías llenan las veredas de la zona de obras con vehículos en desuso. La Municipalidad no interviene.
Chatarrerías llenan las veredas de la zona de obras con vehículos en desuso. La Municipalidad no interviene.

La falta de control municipal permite que diversas chatarrerías se apropien ilegalmente de las veredas con vehículos en desuso y restos metálicos.

Estas ocupaciones irregulares se suman al caos ya existente, reduciendo aún más el espacio público disponible para los ciudadanos asuncenos.

Desvío e intervención

El proyecto de desagüe pluvial que se desarrolla en la zona es una de las ocho cuencas que el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) prometió con los bonos G8 (2022), por G. 360.000 millones.

La ejecución fue un fracaso. Rodríguez apenas inició cuatro de las obras planeadas y, hasta la fecha, ninguna de las intervenciones fue terminada.

La intervención a su gestión, a cargo de Carlos Pereira, confirmó que el dinero de esa emisión ya no existe porque fue desviado de forma irregular.

Pereira aseveró que, mediante "terribles prácticas ilegales“, como la utilización de una “cuenta única”, Rodríguez desvió G. 512.000 millones que debían ser para obras, a gastos corrientes, en su mayoría, salarios.