¿Y el asfalto? Recapado de Bello en barrio San Pablo no duró ni un día

Esquina de Ybapobó y Ñeembucú, en el barrio San Pablo. El asfalto colocado en la bocacalle fue arrancado por los raudales del miércoles.
Esquina de Ybapobó y Ñeembucú, en el barrio San Pablo. El asfalto colocado en la bocacalle fue arrancado por los raudales del miércoles.Luis Lopez Nery Huerta

Vecinos del barrio San Pablo de Asunción reclamaron que el recapado que realizó la Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-HC), a través de la Itaipú, sobre Yvapovõ, no duró ni un día. Lo trabajos del martes fueron destruidos por los raudales del miércoles, señalaron. El proyecto anunciado debía abarcar seis cuadras, pero terminó alcanzando para la mitad. Vecinos se preguntan: ¿A dónde fue el resto del asfalto?

Vecinos de la calle Yvapovõ del barrio San Pablo de Asunción reclamaron este jueves que las obras de recapado que realizó la Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista), a través de la Itaipú Binacional, no duraron ni un día.

El proyecto forma parte del Plan 1000, por el que se anunció el asfalto de calles empedradas de diferentes barrios y que, en noviembre pasado, iniciaron por San Pablo, barrio de origen del intendente.

Según los vecinos, la intervención sobre esta calle se dio el martes último, pero ayer, parte del asfalto colocado en una de las transversales, Ñeembucú, fue completamente destruido por los raudales, producto de la lluvia caída sobre la capital.

Esquina de Yvapovo y Ñeembucú, en el barrio San Pablo. El asfalto colocado en la bocacalle fue arrancado por los raudales del miércoles.
Esquina de Yvapovo y Ñeembucú, en el barrio San Pablo. El asfalto colocado en la bocacalle fue arrancado por los raudales del miércoles.

ABC visitó el sitio y constató que parte del asfalto colocado sobre Ñeembucú esquina Yvapovõ fue arrancado por efecto de la fuerza del agua. En el sitio, esta mañana, todavía se podían ver trozos de asfalto que fueron arrancados de la vía. El cruce quedó completamente intransitable.

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¿No alcanzó?

Otro de los reclamos de los vecinos de este populoso barrio es el hecho de que mientras la promesa de la municipalidad era asfaltar seis cuadras, en realidad apenas se asfaltaron tres. Los vecinos se preguntan, con justa causa, ¿a dónde fue a parar el asfalto?

Según consta en el portal de la comuna, el proyecto prometía intervenir la calle Yvapovõ entre Yvyraju y Yuasy’y, un tramo de 655 metros lineales y más de 2.880 metros cuadrados.

ABC constató que el recapado, sin embargo, apenas alcanzó para cubrir el tramo de Yvapovõ entre las calles Tobatí y Ñeembucú, de tres cuadras (casi 300 metros). Además, las obras ni siquiera alcanzaron para recapar todas las bocacalles, quedando algunas calles transversales completamente destruidas y con serios problemas para la circulación.

Yuasy'y y Yvapovõ en el barrio San Pablo. Hasta aquí debía llegar el recapado.
Yuasy'y y Yvapovõ en el barrio San Pablo. Hasta aquí debía llegar el recapado.

El caso más notable es el cruce de Yvapovõ con Yuasy’y, calle tradicionalmente afectada por los raudales. La esquina no fue intervenida y está en ruinas, con enormes pozos y agua acumulada de las últimas lluvias. Por el lugar los vehículos circulan dificultosamente y bajo serio riesgo.

Entorno en ruinas

Otras calles del barrio San Pablo que tienen serios problemas de infraestructura requiere de inversión urgente.

Vecinos de Yuasy'y arreglan sus veredas tras la destrucción de los raudales.
Vecinos de Yuasy'y arreglan sus veredas tras la destrucción de los raudales.

La calle Paraíso, paralela a Yvapovõ, es el símbolo de la ruina, con enormes cráteres que atraviesan la vía y tramos en los que el asfalto ya no existe. Su continuación, la calle Yuasy’y, corre con la misma suerte y es prácticamente intransitable, sobre todo en días de lluvia.

El tramo más delicado es, sin dudas, Yuasy’y entre Yvapurû y Yvapovõ, donde se encuentra el famoso sumidero que, con cada lluvia, se llena de basura. Allí, la destrucción no se limita a la calle, sino que las veredas son constantemente arrastradas por la fuerza del agua. Los vecinos deben hacer inversiones millonarias para mantenerlas transitables.

Además, el sumidero presenta cada vez más riesgos de derrumbe. Muchas de las vigas que lo componen están desprendidas y es imposible transitar a pie.