Monseñor Ricardo Valenzuela llamó a ser instrumentos de paz y pidió mayor justicia social en Caacupé

Monseñor Ricardo Valenzuela pidió a los fieles que se conviertan en instrumentos de paz, promoviendo la unidad, el respeto y la esperanza en medio de las dificultades cotidianas.
Monseñor Ricardo Valenzuela pidió a los fieles que se conviertan en instrumentos de paz, promoviendo la unidad, el respeto y la esperanza en medio de las dificultades cotidianas.

“Seamos instrumentos de paz y que las autoridades construyan una sociedad más justa”, pidió el obispo de la diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, al exhortar a las autoridades a asumir el compromiso de trabajar por una sociedad más justa y solidaria. El mensaje fue expresado durante la misa dominical celebrada en la basílica de Caacupé.

En ese contexto, el prelado exhortó a los fieles a convertirse en “instrumentos de paz” en la vida cotidiana, promoviendo actitudes de reconciliación, diálogo y respeto en las familias, en los lugares de trabajo y en la comunidad. Señaló que la paz no se construye únicamente con discursos o buenas intenciones, sino mediante acciones concretas que reflejen el amor cristiano, como el perdón sincero, la paciencia ante los defectos ajenos y la disposición de ayudar a quienes lo necesitan. Indicó que muchas veces los conflictos surgen por la falta de comprensión, por palabras hirientes o por la incapacidad de reconocer errores, por lo que insistió en la necesidad de cultivar un corazón humilde y dispuesto a reconciliarse.

Asimismo, manifestó que cada persona puede ser generadora de paz desde su propio entorno, evitando la violencia verbal, las críticas destructivas y las divisiones, y apostando en cambio por el diálogo, la tolerancia y la búsqueda del bien común. Subrayó que cuando una persona logra vivir en paz interior también puede transmitir serenidad a quienes la rodean, contribuyendo así a una sociedad más fraterna. En ese sentido, recordó que el llamado a ser instrumentos de paz implica compromiso diario, tanto en el hogar como en el trabajo, en el estudio y en todos los espacios de convivencia social.

Durante su homilía, el prelado también reflexionó sobre el Evangelio del día, señalando que Jesús no vino a abolir la ley, sino a darle plenitud, invitando a vivir los mandamientos desde el corazón y no solo como normas externas. Explicó que la verdadera justicia cristiana debe superar el cumplimiento meramente formal, promoviendo actitudes auténticas de amor, perdón y reconciliación con el prójimo.

Advirtió que no solo las acciones violentas dañan a las personas, sino también las palabras, las ofensas y las habladurías, que pueden destruir la reputación y generar divisiones. Por ello, insistió en la necesidad de reconciliarse con los demás antes de presentarse ante Dios, recordando que la paz comienza en el corazón de cada persona y se refleja en la convivencia diaria.

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Conflictos

Monseñor también hizo referencia a la realidad social actual, señalando que muchas familias viven conflictos internos, distanciamientos y dificultades para perdonarse, por lo que animó a buscar caminos de diálogo y comprensión. “Necesitamos construir relaciones basadas en el amor y la fraternidad, tanto en la familia como en la comunidad”, expresó.

Como cada domingo, la explanada de la Basílica de Caacupé estuvo repleta de fieles.
Como cada domingo, la explanada de la Basílica de Caacupé estuvo repleta de fieles.

Recordó la celebración del Año Jubilar Franciscano, convocado con motivo de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís, e invitó a los fieles a seguir su ejemplo como testigos de paz, humildad y servicio. Indicó que este tiempo especial representa una oportunidad espiritual para fortalecer la fe y renovar el compromiso cristiano.

Finalmente, el obispo reiteró su llamado a convertirse en constructores de paz en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el trabajo, el estudio y la convivencia social, y pidió a las autoridades asumir su responsabilidad en la construcción de un país más justo. “La paz es un don de Dios que debemos pedir, pero también construir con nuestras acciones”, concluyó.