Un apagón a nivel nacional de la ANDE se registró poco después de las 15:00 de este miércoles, afectando a varios departamentos del pais.
Este suceso generó complicaciones en el Hospital de Capiatá, donde por un problema con uno de los generadores que poseen, tuvieron que continuar una operación con las luces de los celulares.
“Lo que pasa es que en un primer momento como que titilaba, se iba y venía la luz y los generadores se prendían y apagaban rápidamente ante esta situación”, explicó Osvaldo Franco, Director del Hospital de Capiatá
Luego señaló que con esa sobrecarga hubo un problema de batería y no les dio abasto. “En ese lapzo empezaron a trabajar los generadores. Uno de ellos, aparentemente se sobrecargó, porque hay una parte que lleva también batería”, indicó.
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“Justo esto coincidió con una cirugía que se estaba realizando y no se podía parar porque era una cesárea de urgencia. Si no, se hubiera extendido un poquito más hasta tener nuevamente conexión eléctrica”, sostuvo el médico.
A renglon seguido aclaró que todo salió bien, ya que la madre y la criatura están en óptimas condiciones.
“Ahora nosotros estamos trabajando con energía eléctrica normal”, concluyó.
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Una cesárea “sin luz”
La intervención, que permitió el nacimiento de la pequeña Emily Beatriz Medina, expuso nuevamente la precariedad del sistema sanitario público. La cirugía se realizó tras complicaciones en un parto que inicialmente iba a ser normal, en un contexto de tensión, calor extremo y recursos limitados.
En medio del corte de energía eléctrica que se inició alrededor de las 15:20 y afectó a gran parte del país, el equipo médico del Hospital Distrital de Capiatá debió improvisar condiciones mínimas para garantizar una cesárea de urgencia. El generador con el que contaba el centro asistencial funcionó en un primer momento, pero no soportó la sobrecarga provocada por el intenso calor y terminó averiándose tras la explosión de su batería.
La paciente, María Cáceres, atravesaba un trabajo de parto normal y había dilatado completamente. Sin embargo, la bebé no descendía, por lo que el equipo decidió practicar una cesárea para evitar complicaciones. Fue en ese instante cuando se produjo el apagón, dejando el quirófano sin suministro eléctrico estable.
El equipo médico
La anestesióloga Lic. Nilda Cano aplicó la anestesia epidural con precisión para permitir que el gineco obstetra Dr. Jorge Zavan iniciara la cirugía, que se extendió por aproximadamente 30 minutos. Las obstetras Fabiana Fernández, Cynthia Martínez y Nancy Aguilera, junto al equipo de instrumentación y enfermería, asistieron en la intervención realizada bajo la tenue luz de los celulares.
La angustia de la familia
Diego Medina, cuñado de la paciente, relató que la situación se vivió con “desesperación y miedo” debido a la complejidad del procedimiento y las condiciones en que se desarrolló. “Fue una cesárea de urgencia. Justo se dio el apagón y en medio de eso se hicieron los procedimientos, como muestran las imágenes, a la luz de celulares”, expresó.
No obstante, destacó la capacidad y profesionalismo del equipo médico que logró culminar con éxito la cirugía. “Es digno de admirar el trabajo que realizaron para evitar cualquier complicación en medio de tanta precariedad”, subrayó.
Pacientes del hospital señalaron que la situación deja en evidencia la necesidad urgente de reforzar el plantel de gineco obstetricia, donde actualmente solo un médico cubre la guardia. Solicitaron la incorporación de más profesionales, entre ellos ginecólogos, obstetras y personal de enfermería, además de mejoras estructurales que garanticen condiciones mínimas de seguridad ante emergencias eléctricas.
