El imputado por el hecho punible de lesión grave cometido contra un niño de 11 años, Elder Ignacio Lezcano Méndez (43), deberá cumplir prisión preventiva por 15 días en el Departamento Judicial de la Policía Nacional y luego, deberá pasar a la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, según dispuso el juez penal de garantías Raúl Florentín mediante su Auto Interlocutorio (AI) N° 100.
Mientras que en relación al otro imputado por el mismo hecho punible, Cristian Antonio Pesoa Franco (44), el magistrado lo declaró en rebeldía por AI N° 95 y, al en este sentido, ordenó la interrupción del plazo del procedimiento en su contra hasta tanto sea puesto a disposición de la justicia.
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La causa penal en contra de ambos sujetos está a cargo del fiscal Leonardi Guerrero, quien lleva adelante las diligencias relacionadas a la investigación, entre averiguaciones y allanamientos en busca de uno de los sospechosos del ilícito.
Ambos están señalados como los autores de la golpiza brutal con un bate de béisbol a un niño de 11 años, así como también empleando una madera, además de haberle propinado golpes de puño. Esto quedó registrado en filmaciones de video a las que accedió el agente fiscal Guerrero y en base a las cuales inició la investigación.
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Golpiza a un niño y posterior imputación
Minutos después de las 2:00 del sábado 14 de febrero, policías de la Comisaría 3ª de Asunción acudieron hasta las calles Manduvirá y Chile de la capital, en zona de una parada de taxis, donde demoraron a los hoy imputados, para su identificación.
Tras comunicar telefónicamente al fiscal de turno, Leonardi Guerrero, este dispuso la entrega del niño a su madre y la liberación de los aprehendidos, previa realización de alcotest, poco después de las 2:30.
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Sin embargo, a las 6:00, el fiscal Guerrero recibió un video sobre lo que ocurrió y que los policías intervinientes de la Comisaría 3ª Asunción no habían detallado. Por esta razón, inmediatamente ordenó la detención de Lezcano y Pesoa y medidas de asistencia a la víctima.

El domingo 15 de febrero, el agente del Ministerio Público formuló imputación por lesión grave y la misma fue derivada al juzgado penal de Garantías N° 4, a cargo de Raúl Florentín, quien admitió la imputación.
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De acuerdo con datos que manejan los investigadores, los imputados se encontraban en el interior del local denominado Absoluto Rock, ubicado sobre la calle Luis Alberto de Herrera casi Yegros; de hecho uno de ellos sería propietario del mismo, y al salir, se produjo el conflicto porque según dijo Pesoa el niño, acompañado de un grupo de menores, violentaron la puerta del sitio.
Ante la situación de desigualdad, el niño corrió pero los ahora imputados le persiguieron en un vehículo que fue identificado como un Volkswagen, Nuevo Gol 1.6, color gris platino, con matrícula AACB408, hasta darle alcance en la calle Manduvirá casi Chile, con el resultado ya conocido.

Comitiva fiscal violentó casa equivocada
En el marco de la investigación y en busca del encausado Cristian Pesoa, el fiscal Leonardi Guerrero encabezó allanamientos en el barrio Itpytãpunta de Asunción. Acompañado por policías de la Dirección de Investigación de Hechos Punibles Económicos y Financieros, así como de la Comisaría 1ª Asunción.
La comitiva llegó hasta la calle Coronel López de Itpytãpunta, donde un grupo de policías, armados y con prendas tácticas, procedieron a violentar la vivienda en donde reside la madre de Pesoa. En el lugar, derribaron con empleo de la violencia la puerta del domicilio.
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En atención a que no hallaron a Pesoa en la casa de su madre, que reside en el mismo lugar desde hace varios años, el contingente policial se trasladó hasta otra casa, donde también emplearon la fuerza y destrozaron la cerradura de la puerta de acceso. Los habitantes de la casa en la que irrumpió erróneamente la policía no tienen parentesco con el imputado.
Cuando el fiscal tomó en cuenta el error cometido en la segunda casa, ordenó a todos los policías que salgan del sitio. Si bien pidió disculpas a la dueña del domicilio violentado por error, luego intentó explicar que en el mandamiento de allanamiento figuraba la numeración de esta casa, pese a que ya en la orden de captura estaba la numeración que sí correspondía a la casa de Cristian Pesoa.
Ante el error cometido por la comitiva que derivó en la destrucción de elementos de la puerta, y el reclamo de la dueña de casa, los intervinientes se vieron obligados a reparar el perjuicio material causado.
