La obra del desagüe pluvial del Abasto, prometida por el exintendente de Asunción Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) con los bonos G8 (2022), presenta fallas estructurales incluso antes de terminar. Los vecinos denuncian la mala calidad de los trabajos. A seis años de la emisión, el dinero ya no existe y la obra está estancada. Los vecinos reclaman al actual intendente, Luis Bello (ARN-cartista), que el proyecto continúe y concluya, para recuperar su calidad de vida.
La calle Eduardo San Martín, habilitada recientemente tras dos años de trabajos, fue intervenida de nuevo esta semana por la contratista. Según reportaron pobladores, ya la semana pasada, el pavimento hidráulico construido en la vía empezó a levantarse. Para el martes, la situación se volvió crítica, con una elevación de más de 20 centímetros, que ya obstaculizaba el tránsito vehicular.
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Según los vecinos, el fenómeno ocurrió debido a las altas temperaturas registradas en la capital. El calor extremo provocó que las placas de cemento se quebraran y se elevaran como una “lomada” en medio de la vía. La falta de previsión técnica resultó en una nueva clausura de la calle recién inaugurada.

El desagüe pluvial del Abasto fue adjudicado por Rodríguez al Consorcio Pluvial Abasto (Covipa y Chaves Construcciones), representado legalmente, entre otros, por Óscar Antonio Rubiani. El costo total de la obra es de G. 71.393 millones, de los cuales, según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), se habrían pagado G. 23.792 millones.
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Fallas técnicas
Frentistas aseguran que las juntas de dilatación no tienen las medidas adecuadas para soportar el clima local. Afirman que el diseño del proyecto es deficiente y no permite la expansión natural del material. Aseguran que esta falla habría provocado la ruptura prematura del pavimento en varios sectores.
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“La junta es muy fina, no tiene dónde expandirse”, explicaron los vecinos afectados por la obra. Según los testimonios, las ranuras apenas alcanzan los 3 milímetros, lo que es insuficiente para el hormigón. El error técnico obliga a reparaciones constantes en una obra que ya está atrasada.

Aunque la firma contratista envió maquinaria para levantar los costados quebrados y reasfaltar la zona dañada, los pobladores temen que el problema persista si no se ensanchan las juntas.
Caos vehicular
La intervención de la contratista el martes obligó al cierre de media calzada de la calle que, desde la obra, se convirtió en una vía de doble sentido. Según explicaron los vecinos, los obreros de la contratista tuvieron que cortar y retirar las placas de concreto dañadas para intentar nivelar nuevamente la calle.
Desde entonces la calle permanece con un bloqueo parcial, lo que genera un caos vehicular insoportable, afectando principalmente los horarios de mayor circulación. Los automovilistas deben maniobrar con extrema dificultad para poder avanzar por el único carril que queda habilitado. La interrupción constante del tránsito provoca largas filas de vehículos y un creciente malestar entre los vecinos.
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La crisis vial se agrava por la presencia de un colegio privado situado a tan solo media cuadra de la zona. Durante la salida de los alumnos, los padres estacionan en las inmediaciones, reduciendo al mínimo el espacio disponible. El cruce de rodados en este punto del barrio San Pablo se vuelve una tarea sumamente peligrosa.

Los pobladores, que ya soportaron dos años de cierres, califican la actual situación de tránsito como un "sarambí“. Lamentan que la deficiente construcción obligue a intervenir nuevamente una vía recién abierta. Mientras tanto, la comunidad escolar y los frentistas siguen pagando las consecuencias de una obra mal ejecutada.
Obra atrasada
La obra del desagüe pluvial del Abasto es uno de los 8 proyectos prometidos por Nenecho, que debían ser financiados con los bonos G8 (2022), de G. 360.000 millones. Sin embargo, durante su gestión, el exintendente Rodríguez desvió estos fondos al pago de salarios y otros gastos corrientes. El actual intendente, como concejal y presidente de la Junta Municipal, avaló los balances de Nenecho de 2023 y 2024, pese a que ABC ya había denunciado el desvío.

El interventor Carlos Pereira documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Rodríguez desvió la monumental cifra de G. 512.000 millones de esos fondos, además de otras irregularidades. Desde la gestión de Bello confirmaron que el dinero ya no existe y los proyectos deberán pagarse con la recaudación tributaria.
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De las ocho cuencas pluviales prometidas, Nenecho apenas inició cuatro y no terminó ninguna. Al cierre de la intervención, el desagüe del Abasto apenas registraba un avance cercano al 35% y en varios puntos la obra está parada.
Comerciantes y vecinos del barrio San Pablo viven un calvario diario debido al encierro. Tras dos años de espera, la aparición de baches y roturas en tramos nuevos confirma sus peores temores sobre el proyecto. La desidia municipal sigue asfixiando la economía y la calidad de vida local.
