Familiares de la menor manifestaron su angustia ante el progresivo deterioro de su estado. La niña, que en marzo próximo cumplirá tres años, debió ser ingresada el miércoles pasado a la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, donde permanece bajo estricto control médico. La internación reavivó la preocupación de sus seres queridos.
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Según estudios realizados en octubre de 2025, el corazón de la paciente funciona solo al 18 %, lo que hace urgente el trasplante. Además, los médicos detectaron un derrame pericárdico, complicación que agrava su cuadro clínico. “Cada segundo que pasa, el riesgo va creciendo; su corazón ya no da más”, expresó su madre, Diana Roldán, al describir la crítica situación.
En noviembre de 2025, los padres de la niña difundieron una carta dirigida al presidente Santiago Peña, en la que recordaron que su hija espera un trasplante desde hace dos años. Señalaron que, pese al tiempo transcurrido, no recibieron noticias alentadoras ni avances concretos en el sistema de donación pediátrica.
Los familiares insistieron en que la falta de donantes representa una barrera que pone en riesgo la vida de niños que dependen de un trasplante. En ese contexto, apelan a la solidaridad de la ciudadanía y a la concienciación sobre la importancia de la donación de órganos como una oportunidad para salvar vidas.
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Mientras tanto, Bianca y su familia continúan aferrados a la esperanza. Aguardan que aparezca un donante compatible que le brinde una nueva oportunidad de vida y permita cambiar el difícil panorama que enfrenta desde sus primeros años.
