La salud pública en Paraguay atraviesa uno de sus momentos más críticos. Mientras desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se busca imponer un orden administrativo estricto al Ministerio de Salud Pública (MSPBS) bajo la consigna de “deuda cero”, en las trincheras de los hospitales la realidad se mide en recetas que los pacientes deben pagar debido a estantes vacíos en las farmacias internas.
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El doctor Carlos Morínigo, exministro de Salud y referente del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), lanzó una advertencia desesperada: el sistema está operando “al filo de la muerte”.
Aunque reconoce que la medida administrativa impuesta por el MEF y anunciada por Salud Pública en la Circular N° 004/2026 dirigida a los directores y jefes de hospitales y otros establecimientos sanitarios, busca frenar la acumulación de deudas, en la práctica representa un freno de mano para un sistema que ya opera con un déficit histórico. “Nos ata de pies y manos”, afirmó el medico.
El “círculo vicioso” de la deuda
El conflicto radica en que el Ministerio de Economía anunció, mediante una nota firmada por el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, dirigida a la ministra de Salud, María Teresa Barán, que ya no reconoce compras que no tengan el Certificado de Disponibilidad Presupuestaria (CDP). Esta medida se da luego de conocerse que la deuda por medicamentos con las proveedoras farmacéuticas asciende a unos US$ 814 millones.

El fin de semana, la doctora Nancy Garay, jefa de Cardiología del Hospital General Pediátrico “Niños de Acosta Ñu” afirmó al respecto: “Esto va a desencadenar un caos. Tomen mi palabra. No podemos esperar a que un economista evalúe la conveniencia de hacer un mantenimiento de urgencia a una máquina de cateterismo o si vale la pena comprar marcapasos y válvulas. Una persona que no es médica no puede disponer si se llama o no a licitación basándose solo en el presupuesto mientras la familia padece la urgencia”.
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El doctor Morínigo coincidió con Garay y agregó que al anunciarse que no se reconocerán deudas sin respaldo previo, las empresas proveedoras podrían negarse a participar en nuevas licitaciones. “A la ministra le ponen directamente contra la pared. Desde Economía le están diciendo que si comete ese error administrativo, Economía no se hará cargo de la plata que está diciendo que tiene, pero no tiene”, dijo el médico.

Morínigo resaltó que el decreto presidencial que habilita el uso de fondos suele concretarse entre marzo y abril, por lo que entre los procesos de licitación y adjudicación, los hospitales podrían quedar desabastecidos hasta junio o julio.
“Tienen temor de que para mitad de año la deuda sea el cuádruple, porque el presupuesto de salud no subió. Ahora mismo yo tengo pacientes del interior que me llaman desesperados diciendo que no hay, que no tienen medicamentos y tienen que comprar carísimo. Están queriendo cerrar un círculo vicioso de mala forma”, lamentó Morínigo.
Un presupuesto de “ficción”
En el Ineram, hospital de referencia nacional para enfermedades respiratorias, la situación ya se tilda de “crítica”. Según denunció Morínigo, los faltantes ya están afectando directamente a pacientes en estado delicado, quienes dependen de fármacos de alto costo para sobrevivir.
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“No estamos teniendo colistina, tazobactam, vancomicina o furosemida, medicamentos para terapia intensiva que son carísimos y la gente los está teniendo que comprar", afirmó el médico.
Morínigo explicó que lo que llega a las farmacias hospitalarias son apenas “saldos” de licitaciones anteriores que duran apenas 24 o 48 horas.