Según Mendoza, la mayoría de los siniestros se originan por quemas irresponsables de basura y pastizales, prácticas que se combinan con las altas temperaturas, la sequía y los fuertes vientos, condiciones que facilitan la rápida propagación del fuego y dificultan su control.
“Gran parte de los incendios son evitables, pero la falta de conciencia ciudadana y de controles efectivos continúa siendo un problema grave”, señaló.
Entre los casos recientes que alertan sobre la magnitud del problema, el viernes 20 de febrero un incendio afectó la reserva Aguapey, ubicada en el límite entre Luque y San Bernardino. El fuego consumió vegetación nativa, poniendo en riesgo a animales silvestres de la zona y generando preocupación por el impacto ambiental en esta área protegida.
Por otro lado, ese mismo día en Ypacaraí se produjo un incendio de pastizales que se propagó hasta afectar parte de un galpón de un surtidor, evidenciando cómo los focos en terrenos abiertos pueden extenderse rápidamente y poner en riesgo infraestructuras, comercios y la seguridad de la población cercana.
Deficiencias
La situación también pone de relieve profundas deficiencias estructurales en la respuesta ante emergencias en nuestro país. El Cuerpo de Bomberos, una institución clave para la protección de la ciudadanía, depende en gran medida de donaciones y apoyo voluntario, ya que sus integrantes no reciben remuneración por su labor. Esta situación limita su capacidad operativa, especialmente frente a incendios forestales de gran magnitud, donde la falta de equipamiento adecuado y recursos suficientes puede marcar la diferencia entre contener el fuego a tiempo o enfrentar pérdidas irreparables.
A esto se suma la ausencia de fiscalización rigurosa y sanciones efectivas frente a quemas ilegales, una práctica que se repite año tras año sin consecuencias significativas para quienes la realizan. La impunidad en estos casos no solo perpetúa un ciclo de negligencia ambiental, sino que también evidencia la necesidad de políticas públicas más sólidas y de un sistema de control que prevenga estas acciones antes de que se conviertan en tragedias ambientales.
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Tener en cuenta la prevención
El capitán Mendoza hizo un llamado urgente a la ciudadanía: evitar cualquier tipo de quema y reportar de inmediato cualquier foco de incendio.
“La prevención sigue siendo nuestra herramienta más efectiva”, afirmó, recordando que cada incendio no controlado representa un riesgo para la vida, la propiedad y el medio ambiente.
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