14 de mayo de 2026

Paraguay lidera el ranking de países con mayores superficies quemadas de América Latina y el Caribe, en los últimos años, según revela el informe “Bajo Presión: Recalibrando el futuro de desarrollo” en esta región, lanzado hace una semana por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).


En apenas tres días, los puntos de calor pasaron de 671 a 718 en todo el país. Los datos satelitales de una organización con inteligencia ambiental revelan que existen diversos incendios activos de distinta intensidad, algunos con alto impacto ambiental.

Tras varios días seguidos combatiendo grandes incendios en distintos puntos del país, el ministro de Defensa Nacional, Óscar González, insistió en la necesidad de que existan castigos penales contra las personas que realizan las quemas que terminan descontrolándose. “Es una irresponsabilidad potencialmente criminal. ¿Qué están esperando, que muera alguien ahí?“, planteó.
El último jueves se registraron al menos dos grandes incendios forestales que vuelven a llamar la atención acerca de un fenómeno reiterado, no siempre atribuible a causas naturales, sino también -y sobre todo- a la imprudencia humana, por decir lo menos. Los considerables daños económicos y medioambientales resultantes exigen que los organismos competentes apliquen la ley para prevenir tales siniestros y sancionar a los responsables. El desatado en un campo vecino a la localidad de Río Verde, situada en el departamento de Presidente Hayes, causó una gran humareda que afectó a varios municipios del Bajo Chaco e incluso a la capital del país y a territorio argentino. El daño que causan los incendios forestales no es despreciable, ni mucho menos. La vida y los bienes de las personas, así como la fauna silvestre, deben ser protegidos contra la ignorancia y la impunidad, aún vigentes.