Buenaventura González, una de las afectadas, compartió su preocupación y el temor constante que viven cada vez que llueve: “Nos sentimos muy vulnerables. Cada tormenta nos pone en alerta porque el agua sube muy rápido y llega hasta nuestros hogares. No es solo perder algunas cosas materiales, es ver cómo nuestros hijos y familiares corren riesgo, y eso nos angustia mucho. Vivir así nos llena de incertidumbre, porque no sabemos si la próxima lluvia será peor y qué daños dejará atrás”, expresó.
Recordó que años atrás ya habían sufrido una gran inundación, luego de varios días consecutivos de intensas lluvias. Explicó que esta situación se repite debido a la cercanía de las viviendas con el arroyo Irala, lo que provoca que el nivel del agua suba rápidamente.
Agregó que, en los momentos más críticos, las autoridades asisten a los damnificados y pidió que no se espere a que ocurra una desgracia para actuar y brindar asistencia a las familias.
De momento, no se registran muchas pérdidas; algunos colchones fueron alcanzados por el agua. Se espera que las autoridades competentes evalúen la situación para determinar cómo brindar ayuda a los afectados.

Permanecen en alerta
La lluvia cesó, pero los pobladores afectados permanecen atentos a cualquier cambio del tiempo y esperan la intervención de las autoridades locales.
Entre las medidas solicitadas se encuentran la provisión de colchones para quienes resultaron más afectados y la planificación de soluciones a largo plazo que eviten que los desbordes se repitan.
Lea más: Lluvias inundan barrio del MUVH en Roque Alonso y piden obras urgentes
