Obispo critica la corrupción en Paraguay, donde más del 80 % de la población es católica

San Patricio Misiones
Procesión en honor al santo patrono de la comunidad de San Patricio, Misiones.Miguel Ángel Rodríguez

SAN PATRICIO, Misiones. El obispo de la diócesis de Misiones y Ñeembucú, monseñor Osmar López Benítez, señaló que estamos en un país tan cristiano, pero al mismo tiempo somos un país donde la corrupción es impresionante. La Iglesia llama a practicar el bien común para combatir la corrupción.

Monseñor Osmar López presidió la misa central en honor a San Patricio y, durante la homilía, dijo que en un país tan católico —según las estadísticas del último censo de 2022, se estima que el 83 % de la población se declara católica—, al mismo tiempo somos un país donde la corrupción es imperante.

“Deberíamos ser el país más honesto del mundo”, acotó.

Añadió que es inevitable cuestionarse de dónde surge la corrupción. “Esa corrupción surge cuando yo solo pienso en mí mismo sin importarme el problema de los demás; es por eso que decimos que la corrupción está en la cabeza y el corazón. Eso no es compatible con ser un servidor de Jesús y, al mismo tiempo, pensar de esta manera”, dijo.

En otro momento, señaló que, para dar este paso, es necesario cambiar la mentalidad y no pensar únicamente en el propio bien, sino también en el bien común de toda la comunidad. Por ejemplo, la salud: ¿es un bien común? Sería un bien común la salud si funcionara correctamente, si hubiera medicamentos; por la falta de estos es el pueblo quien sufre.

Se refirió al cuidado de la ecología, que está siendo destruida porque solamente se piensa en la situación económica de uno sin importar a qué precio.

No se está en contra del progreso, pero debemos preguntarnos: ¿a qué precio y quiénes se perjudican? “Aquellos que aprovechan y se benefician se mudan a otro lado; ¿y qué pasa con aquellos que no tienen recursos para mudarse a otro lado?”, preguntó.

La política también es un bien común. El Papa Francisco decía que es la forma más alta de la caridad porque organiza la vida de todos para que nadie se quede afuera; es el servicio ordenado a la felicidad social, expresó.

Es un bien común la justicia cuando funciona y es conveniente para todos; la salud y la educación cuando realmente benefician al pueblo, enfatizó.

Manifestó que la Iglesia confía en los laicos y les llama a intervenir para combatir la corrupción con la participación, exigiendo balances y preguntando qué pasó con los recursos.

“Cuando la comunidad se involucra, entonces baja la corrupción. La participación organizada de la ciudadanía favorece el bien común: cuando el pueblo se informa, se involucra, vota con conciencia y exige rendición de cuentas, favorece el bien común”.