El dolor en los pies es una de las molestias más recurrentes en la vida cotidiana. A menudo, se lo atribuye erróneamente al cansancio, al calzado inadecuado o a las largas jornadas laborales. Sin embargo, cuando la molestia se vuelve persistente, punzante o surge al caminar, podría tratarse de una condición que demanda atención profesional.
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La licenciada Carolina Orrego presidenta de la Asociación Científica Paraguaya de Podólogos y Podiatras, y directora del Centro Integral de Especialidades Podológicas, habla sobre una de las afecciones más comunes pero poco conocidas: el Neuroma de Morton.
¿Qué es y cómo se manifiesta?
Esta afección impacta directamente en uno de los nervios que transcurren entre los dedos del pie, localizándose habitualmente entre el tercero y el cuarto. Debido a la presión o fricción constante, este nervio se irrita o se engrosa, desencadenando una serie de síntomas característicos:
- Sensación de cuerpo extraño: Muchos pacientes describen sentir “una piedra dentro del zapato”.
- Dolor localizado: Ardor punzante en la planta del pie.
- Alteraciones sensoriales: Hormigueo, adormecimiento o descargas eléctricas que se irradian hacia los dedos.
Factores de riesgo y el peligro del silencio
Si bien puede afectar a cualquier persona, el Neuroma de Morton presenta una mayor incidencia en mujeres, vinculado estrechamente al uso de calzados ajustados o tacones altos, explica la especialistas. Asimismo, indica que deportistas o personas que realizan actividades de impacto repetitivo en el antepié, como corredores, están más expuestos.

Uno de los mayores desafíos para la salud pública es la normalización del dolor. Muchos pacientes conviven con el malestar durante meses antes de consultar, creyendo que es algo pasajero. No obstante, un diagnóstico temprano es crucial para aliviar los síntomas y frenar el avance de la patología.
El rol de la podología en el tratamiento
Desde la perspectiva podológica, el abordaje comienza con una evaluación integral que incluye el análisis de la marcha, el tipo de apoyo y las zonas críticas de presión.
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El tratamiento inicial suele ser de carácter conservador, priorizando medidas no invasivas como:
- Modificación del calzado: Priorizar zapatos con punta amplia y buena amortiguación.
- Soportes plantares: Uso de plantillas personalizadas para redistribuir la presión.
- Educación postural: Recomendaciones específicas para disminuir la irritación del nervio.
“El pie es la base de nuestro cuerpo y nos acompaña en cada paso. No se debe minimizar una molestia persistente; es la señal de que algo necesita atención”, resalta Orrego.
Prevención: la clave está en el calzado
Elegir zapatos que respeten la anatomía del pie es fundamental. Los diseños con puntas estrechas o tacones excesivos aumentan la carga en el antepié, favoreciendo la aparición de neuromas, advierte la experta.

Para marcar una diferencia sustancial en la calidad de vida, Orrego recomiendo optar por calzados con amplitud y el confort. Asimismo, asegura que informarse y acudir a tiempo a un especialista permite recuperar la movilidad sin dolor, garantizando así el bienestar general.
