En la celebración de la Eucaristía por el Domingo de Resurrección en la ciudad de Villarrica, el fray Pedro Simón Samudio dirigió un mensaje centrado en la importancia de vivir la fe desde acciones concretas. El religioso, quien se desempeña como cura párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, exhortó a los fieles a “invertir” en los bienes espirituales por encima de los materiales.
Durante su homilía, recordó que la Pascua no debe entenderse solo como un hecho histórico, sino como una experiencia viva que transforma la vida de los creyentes.
“El Señor ha resucitado y estamos llamados a creer, incluso sin ver, como el discípulo amado”, expresó, al reflexionar sobre el Evangelio según San Juan. El sacerdote explicó que la predicación de los apóstoles se centró en Cristo muerto y resucitado, a quien no solo escucharon, sino que experimentaron como testigos.

En ese sentido, invitó a los presentes a asumir también ese rol de testigos en la actualidad, viviendo una fe activa en la vida cotidiana. Destacó que creer en la resurrección implica abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo y reconocer la presencia de Dios en cada circunstancia.
“Buscar los bienes de arriba”
Asimismo, señaló que la vivencia de la Pascua debe traducirse en esperanza, incluso en medio de las dificultades personales y sociales. Uno de los ejes centrales de su mensaje fue la exhortación a “buscar los bienes de arriba”, en referencia a la carta de San Pablo a los Colosenses.
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El fray Samudio advirtió sobre el riesgo de enfocarse únicamente en lo material, recordando que los bienes terrenales son pasajeros. En contrapartida, planteó que existe una “cuenta segura” en la memoria de Dios, donde se acumulan las acciones de amor y servicio al prójimo. “La mejor cuenta segura es la que construimos con caridad, perdón, reconciliación y misericordia”, enfatizó ante los fieles.

Subrayó que estas obras son las que permanecen y dan verdadero sentido a la vida cristiana. También hizo hincapié en la importancia de la alegría compartida como fruto de la resurrección de Cristo. Indicó que, a pesar de los problemas y dificultades, los creyentes están llamados a vivir con esperanza renovada.
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Finalmente, el sacerdote instó a los presentes a llevar el espíritu de la Pascua a sus hogares y comunidades, mediante gestos concretos de amor y unidad. Así, concluyó con un llamado a vivir una fe auténtica, que trascienda las palabras y se refleje en acciones cotidianas.
