El cristianismo entiende la Pascua como una de sus celebraciones centrales: el tránsito de la muerte a la vida, de la cruz a la resurrección. Sin embargo, en Misiones, desde 1976, esa significación se quiebra y adquiere un sentido doloroso.
La Pascua toma un giro inverso, donde el paso ya no conduce a la vida, sino que se desvía hacia la muerte o hacia un amanecer incierto en el que la vida permanece suspendida, sin llegar a florecer.
En la década de 1960, en el departamento de Misiones, campesinos organizados dieron origen a una experiencia singular: las Ligas Agrarias Cristianas (LAC). No se trataba solo de la demanda de tierras, sino de la búsqueda de una vida digna.
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En esta organización, la tierra, el trabajo y la solidaridad no eran elementos aislados, sino la expresión concreta de una forma distinta de construir comunidad y existir con dignidad.
Sin embargo, en la Semana Santa de 1976, la Policía paraguaya, bajo la dictadura del general Alfredo Stroessner, inició una ola represiva contra grupos campesinos en el departamento de Misiones.
Con ello, se desmanteló todo intento de organización de trabajadores agrarios, a quienes se señalaba de estar en contra del régimen dictatorial.

La llamada Pascua Dolorosa —marcada por la persecución, la tortura, la desaparición y la muerte de campesinos— no solo interrumpió aquella experiencia de las LAC, sino que fracturó el tiempo mismo. Lo que allí se clausura no es únicamente un proceso organizativo, sino una potencia de vida con capacidad de transformar la realidad nacional.
En ese contexto, en el departamento de Misiones —escenario de estos hechos que marcaron al país— se llevó a cabo la exposición “Relatos III: La Pascua Dolorosa – Gritos de Justicia”, con obras de artistas plásticos de distintas regiones, quienes expresan los relatos vividos durante la represión.
Uno de los artistas es Federico Vera, quien presentó una obra centrada en la represión ejercida mediante uno de los móviles más temidos de la dictadura: la camioneta conocida como “Caperucita” por su color rojo, utilizada para la detención de personas opositoras, muchas de las cuales eran llevadas a centros de tortura.

“Mi idea fue construir algo más poético y lírico, como un recuerdo fragmentado de lo que contaban los mayores cuando éramos chicos, donde la gente pueda completar la historia; para unos puede ser solo una camioneta, pero para quienes vivieron aquella época era algo terrorífico, porque muchas veces significaba no volver a ver a un conocido, y por eso tomé ese elemento como eje principal de la obra”, indicó.
“Constantino”
También en la ocasión se presentó el documental denominado “Constantino”, un material audiovisual en el que el dirigente campesino y fundador de las Ligas Agrarias Cristianas, Constantino Coronel, relata los hechos sobre el inicio de las LAC y la represalia de la dictadura stronista contra las organizaciones campesinas.
“El testimonio en primera persona de Constantino, uno de los principales dirigentes de las Ligas Agrarias Campesinas y sobreviviente de la represión conocida como la Pascua Dolorosa, permite reconstruir uno de los episodios más oscuros de la historia reciente del país”, señaló la realizadora del documental, Elisa Marecos.

El documental expone la respuesta del Estado paraguayo durante la dictadura de Alfredo Stroessner, que fue implacable ante los intentos de organización campesina.
La producción audiovisual rescata memorias marcadas por el dolor, una herida que persiste hasta hoy y que refuerza la necesidad de mantener viva la memoria, esclarecer los hechos y exigir justicia.
“Entre los aspectos más importantes, destacó el relato de la detención de Constantino, quien permaneció cinco años en prisión antes de ser enviado al exilio y quien incluso enfrentó el rechazo social a su regreso. El documental puede verse en plataformas digitales como Vimeo y YouTube, donde está disponible para el público en general”, indicó Marecos.
