El dirigente campesino Ramón Benítez manifestó que el país atraviesa una fuerte crisis a raíz de la falta de circulante de dinero, a lo que se suma la falta de fuentes de trabajo. Señaló que quienes más sienten el impacto de la dificultad financiera son las personas que no dependen de la agricultura familiar.
En el campo, el grupo familiar logra subsistir mediante changas y la siembra de mandioca, maíz, poroto y hortalizas.
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En la ciudad la realidad es distinta, ya que si no se trabaja, no se come. Agregó que la clase media, especialmente los funcionarios públicos que perciben salarios de entre G. 2.500.000 y G. 5.000.000, se ve cada vez más afectada por el elevado costo de la canasta familiar.
También mencionó la pérdida del poder adquisitivo como uno de los principales problemas.
Recordó que anteriormente, con G. 900.000, se podía cubrir la canasta familiar durante todo el mes, pero que en la actualidad ese monto ya no alcanza ni para una quincena. Añadió que el incremento de los productos alimenticios siempre se atribuye a la suba del combustible.
En ese contexto, indicó que actualmente se argumenta que el aumento en los precios de los combustibles responde al conflicto en Irán.
En otro momento, cuestionó los viajes al exterior del presidente Santiago Peña, señalando que, si bien trajeron beneficios, estos fueron destinados principalmente a grupos empresariales de su entorno. Según dijo, estos sectores están vinculados a la producción de carne, soja, arroz, entre otros rubros agrícolas, dejando de lado a la mayoría de la población.
Finalmente, expresó que, si el Gobierno hubiera elaborado y ejecutado proyectos para la creación de fuentes de trabajo, la situación del país sería diferente. Aseguró que los programas sociales como Tekoporã y los beneficios a la tercera edad no son suficientes.
“Se necesita generar empleo para miles de personas y no conformarse con vyrorei”, indicó el dirigente.
