El exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), quien renunció al cargo en agosto del año pasado y ahora se candidata de nuevo a concejal; buscó este miércoles desmarcarse de la crisis financiera por la que atraviesa la Municipalidad de Asunción, herencia de su gestión.
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Quien hoy aspira a volver a ser concejal, cargo que ya ocupó antes de ser intendente, entre 2015 y 2020, negó reiteradamente su responsabilidad en la millonaria emisión de los bonos G6. Durante una transmisión en vivo, intentó minimizar su participación directa en este proceso de endeudamiento municipal.

Rodríguez afirmó que los bonos G6 fueron contraídos bajo la gestión de Mario Ferreiro y no la suya. Según su versión, él heredó una deuda de G. 345.000 millones y pagó el 80% de ese capital. Sostuvo que su administración tuvo que hacer “malabarismos” para cubrir compromisos que heredó.
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No obstante, documentos publicados durante su gestión, revelan que en noviembre de 2019, como presidente de la Junta Municipal de Asunción, Rodríguez firmó la Resolución 10.553/19 que autorizó a Ferreiro la emisión. Nenecho había llegado al cargo gracias a una coalición con la mayoría que acompañaba a Ferreiro y que, un año y medio después, elegiría a Rodríguez como intendente en su reemplazo, tras su renuncia.

Ya como intendente, el propio Rodríguez firmó la Resolución 37/20, el 16 de enero de 2020, que autorizó la emisión de los bonos G6. Este documento formalizó la colocación de G. 100.000 millones en el mercado de valores de Asunción.
Bonos G6: obras que se prometieron
El destino de esos fondos contemplaba proyectos de desarrollo urbano entre los que destacan los G. 10.000 millones que se prometieron para revitalizar diez plazas. Una de ellas fue la Plaza Naciones Unidas, cuya culminación se dio recién tras la renuncia de Rodríguez.
El proyecto, considerado “símbolo” del fracaso de su gestión, mantuvo el espacio cerrado a los vecinos por más de dos años y solo culminó tras la cancelación unilateral del contrato por parte del actual intendente, Luis Bello (ANR-cartista).
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La lista de promesas con los bonos G6 incluía también G. 26.800 millones para bacheos y G. 9.000 millones para señalización de calles. También se presupuestó una flota de vehículos y G. 4.630 millones para reformar la Estación de Buses (EBA), proyecto que fue incluido nuevamente en la emisión G7 y que jamás se encaró.

En su transmisión en vivo, Rodríguez culpó de la actual crisis financiera de la municipalidad a la falta de ingresos, porque no prosperaron, dijo, los proyectos de estacionamiento tarifado y de gestión tributaria. Justificó así la emisión de bonos G9 (2023), por G. 195.000 millones, para pagar los intereses de los bonos anteriores. Calificó esta maniobra como un “rescate” financiero para pagar los vencimientos de los bonos G3 al G6.
Desvío e intervención
Carlos Pereira, interventor de la gestión de Nenecho, sin embargo, responsabilizó de la situación financiera de la comuna al monumental desvío de fondos de los bonos. En su informe final, documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales” como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de los bonos G8, que debían ser para obras, a gastos corrientes, en su mayoría salarios.

Rodríguez renunció en agosto de 2025, ante la inminencia de su destitución y de la presentación del contundente informe de la intervención de su gestión. A su renuncia, la mayoría colorada, con apoyo de Rodríguez, eligió a Luis Bello (ANR-cartista) para sucederlo.
Como concejal y presidente de la Junta Municipal, el actual intendente formó parte de la mayoría de 14 ediles cómplices que avalaron la gestión de Nenecho, y aprobaron sus balances en 2023 y 2024, cuando ya era de público conocimiento la denuncia de ABC sobre el desvío de los bonos.
Sobre la gestión de Rodríguez pesan al menos 8 causas penales, incluyendo una acusación por lesión de confianza y asociación criminal, en la causa de los detergentes de oro.
