Fredi Mendez Portillo, es un enfermero de la comunidad indígena de Río Verde, que tras siete años de labor ininterrumpida en el Hospital de Curuguaty bajo la modalidad de contrato, denuncia que el Ministerio de Salud Pública (MSPBS) le cierra las puertas a la permanencia laboral, a pesar de cumplir con todos los requisitos legales y méritos profesionales.
El personal de enfermería contó a ABC que a pesar de contar con el apoyo de la Dirección de Salud Indígena (Dinasapi) para presentarse a los concursos de oposición, su historia es de frustración constante. Según sus declaraciones, ha presentado toda la documentación requerida en tiempo y forma, alcanzando incluso los puntajes necesarios en las evaluaciones, pero los resultados siempre son los mismos: la exclusión.

“Presenté todos los documentos, mucho ya anduve detrás de este tema. Tengo como prueba todas las solicitudes y pedidos de audiencia para hablar con la ministra María Teresa Barán, pero ella nunca me atendió”, lamentó el enfermero.
Mendez señala que la Ley de Enfermería estipula que con sus años de servicio él ya puede acceder a la permanencia, considerando que suma siete años como personal contratado. Sin embargo, la respuesta recurrente que recibe es la supuesta falta de presupuesto
Vocación bajo riesgo y penurias económicas
La labor de Fredi en la comunidad de Río Verde no ha estado exenta de sacrificios. El enfermero relató haber pasado por diversas penurias para cumplir con su deber, incluyendo peligros en el trayecto hacia su puesto de trabajo, como el robo de su motocicleta, su único medio de transporte, la cual aún se encontraba pagando.

A esto se suma una crisis económica personal insostenible. Contó que el sueldo mínimo que percibe actualmente, no cubre sus necesidades básicas. “Debo en el almacén, tengo varias cuentas, ya no alcanza el dinero”, confesó con preocupación.
Fredi precisó que cumple horarios que no le corresponden y atiende urgencias fuera de su jornada por compromiso con su comunidad.
Enfermero se siente discriminado
Mendez asegura que ha intentado en reiteradas ocasiones solicitar una audiencia con la ministra de Salud para explicar su situación, pero siempre es derivado a intermediarios que prometen soluciones que nunca llegan. En su testimonio, el enfermero habla de un sentimiento de exclusión por su origen étnico, como Avá Guaraní.
“Me siento discriminado. Yo también merezco hablar con ella como personal de salud; soy una persona que sabe dialogar, solo pido que se respete mi trabajo”, enfatizó.

Asimismo, resaltó que, a pesar de la fuerte injerencia política en el sector salud, él se ha mantenido neutral, razón por la cual goza del aprecio de su comunidad. Sin embargo, dijo que al parecer, su falta de interés en la política es un obstáculo para su ascenso profesional.
Como trabajador de la salud y miembro de una comunidad indígena, reclama que se valore su trayectoria y se cumpla con la ley. “Pido respeto a mi trabajo, como trabajador indígena también tengo derechos”, finalizó, a la espera de que su voz finalmente llegue a los despachos donde se toman las decisiones.
