El sistema de salud atraviesa una crisis que va más allá de las paredes de sus hospitales. A pesar de la construcción de nuevos centros asistenciales, la realidad interna refleja un retroceso en la calidad de atención y una presión insostenible sobre el personal de blanco.
Para la senadora y exministra de Salud, Esperanza Martínez, el enfoque del gobierno de Santiago Peña se ha desviado hacia los negocios de la salud, priorizando la infraestructura por encima de la operatividad real.
“La gente ve el nuevo hospital hermoso, pero se va y no hay insumos, medicamentos ni especialistas. Eso termina siendo una carcasa”, señaló.
Martínez destacó además la enorme brecha económica, ya que el 44% del gasto en salud en Paraguay sale directamente del bolsillo de los ciudadanos, un modelo que calificó como profundamente inequitativo para una población que, en su mayoría, sobrevive con ingresos mínimos.
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Salud mental: el enemigo invisible de los médicos
La crisis también golpea el bienestar de quienes cuidan a la población. La Dra. Miriam Aguilar, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Anestesiología, advirtió sobre el deterioro de la salud mental en el gremio.
“La anestesiología es una especialidad crítica que insume mucho estrés y horas extenuantes. Estamos trabajando en un plan para prevenir y tratar adicciones y el bienestar médico”, explicó.
Por su parte, el Dr. Jorge Rodas, presidente del Círculo Paraguayo de Médicos, denunció que los médicos residentes están siendo utilizados para cubrir vacantes de profesionales formados debido a la escasez de personal.
“Se les deja solos y se les responsabiliza de tareas que no les corresponden. Hay un sentido de abandono y estrés sostenido”, afirmó Rodas, quien responsabilizó directamente a la conducción del Ministerio de Salud por las fallas en la gobernanza del sistema sanitario.
