Madre del nuevo obispo de Concepción: “Mi corazón reboza de alegría”

Hombre mayor con abrigo negro y camisa clara sonríe rodeado de cinco personas en un ambiente acogedor.
Doña Delia Catalina González, viuda de Ramos, con sus hijos Cristino, Eulogio, Miguel, Ramón y Sonia.Omar Acosta

SAN PEDRO. La designación del presbítero Cristino Ramos González como nuevo obispo de la Diócesis de Concepción y Amambay llenó de emoción y orgullo a su familia, especialmente a su madre, Delia Catalina González, viuda de Ramos. Con lágrimas de felicidad, expresó que recibe esta noticia como el regalo más grande: “mi corazón reboza de alegría”.

Tras el anuncio realizado por la Nunciatura Apostólica en Paraguay, que el papa León XIV nombró a Cristino Ramos González como nuevo obispo de la Diócesis de Concepción y Amambay, familiares, vecinos y amigos comenzaron a llegar hasta la vivienda familiar en Santa Rosa del Aguaray para felicitar y abrazar a la madre del religioso.

“Mi corazón reboza de alegría, agradezco a Dios y ruego que tenga salud y haga bien su trabajo”, expresó emocionada Delia Catalina, de 70 años, quien recordó con sencillez la infancia de su hijo y la vida humilde que comparten como agricultores.

La mujer señaló que enviudó hace seis años y que, junto a sus hijos, continúan trabajando en la agricultura y en la compra y venta de productos agrícolas.

“Somos campesinos humildes y esto es algo muy grande para nosotros”, afirmó.

“Mi corazón reboza de alegría, agradezco a Dios y ruego que tenga salud y haga bien su trabajo”, expresó emocionada Delia Catalina, de 70 años
“Mi corazón reboza de alegría, agradezco a Dios y ruego que tenga salud y haga bien su trabajo”, expresó emocionada Delia Catalina, de 70 años

Cristino Ramos González tiene 50 años y es el cuarto de cinco hermanos. El mayor es Eulogio (54), Miguel (52) y Ramón (51); todos se dedican a la agricultura, mientras que la menor, Sonia, de 48 años, es docente. Entre risas, la madre recordó: “Cada año nacía un varón, uno tras otro”.

Mientras preparaba un caldo de gallina casera para su hijo en la Casa Parroquial de Choré, la madre relató anécdotas de la niñez del nuevo obispo. “Desde niño fue obediente y muy servicial”, recordó.

“Le llamaba y le decía: ‘Cristino, py’ake’, y corría enseguida. Hasta ahora hace rápido lo que le pido”, dijo entre risas.

También recordó que la familia tenía un pequeño “bolicho (despensa)” y que su hijo, siendo apenas un niño, ayudaba atendiendo a los clientes. “Ponía una sillita para alcanzar el mostrador y siempre daba un poquito más a la gente en la balanza”, contó, destacando la solidaridad que lo caracterizaba desde pequeño.

Otra anécdota que rememoró fue cuando Cristino, siendo seminarista, regresaba a la chacra durante las vacaciones para ayudar en el trabajo agrícola. “Un día salió a vender poroto y un comerciante le preguntó si no era el que estudiaba para pa’i. Él le respondió que sí, y se sorprendió de verlo trabajando en la producción agrícola”, relató orgullosa.

Cuatro mujeres, sonrientes y vestidas con abrigo y chaquetas, rodean a un hombre en ropa clerical en un ambiente acogedor.
El padre Cristino, junto a su hermana Sonia, su madre Delia Catalina González y sus sobrinas Delia y María.

La madre pidió a su hijo que continúe trabajando cerca de la gente y acompañando a las comunidades más necesitadas. “Que mantenga siempre la fuerza y la humildad que tiene desde niño”, expresó.

Párroco de Choré

Actualmente, Cristino Ramos González continúa desempeñándose como titular de la parroquia San José Obrero de Choré, mientras se prepara para asumir oficialmente como obispo en una ceremonia prevista para julio próximo.

La noticia generó una gran alegría en Santa Rosa del Aguaray y en toda la comunidad religiosa del distrito, donde fue familia reside desde hace años. Familiares, amigos y vecinos se acercan constantemente para felicitar a la familia Ramos González en medio de abrazos y emotivos mensajes.

El nuevo obispo es oriundo de Arroyos y Esteros, departamento de Cordillera, y fue ordenado sacerdote el 7 de septiembre de 2002 en la parroquia Santa Rosa de Lima, de Santa Rosa del Aguaray. Actualmente está incardinado en la Diócesis de San Pedro Apóstol.