Nuevo obispo de Concepción promete humildad y cercanía con la gente

Cuatro mujeres, sonrientes y vestidas con abrigo y chaquetas, rodean a un hombre en ropa clerical en un ambiente acogedor.
Familiares rodean al nuevo obispo de Concepción en un ambiente festivo y amistoso.Omar Acosta

SAN PEDRO. El presbítero Cristino Ramos González, recientemente designado como nuevo obispo de la Diócesis de Concepción y Amambay, aseguró que mantendrá su estilo cercano y humilde al asumir el nuevo desafío pastoral, previsto oficialmente para julio próximo.

Mientras continúa desempeñándose como párroco de la parroquia San José Obrero de Choré, el religioso habló sobre su perfil, su experiencia de vida y su visión sobre la realidad social y educativa del Paraguay.

“El sentimiento mío y el de la gente son encontrados. El párroco de la gente se va”, expresó con visible emoción al referirse a su salida de Choré, comunidad con la que construyó una relación muy cercana.

Hay tristeza porque dejo la comunidad, pero también alegría por esta designación”, afirmó.

Cristino Ramos señaló que en Concepción y Amambay todavía no conocen su forma de trabajar, aunque aclaró que no cambiará su esencia. “Así como soy de párroco actuaré como obispo, no voy a cambiar”, sostuvo.

El futuro obispo destacó que su estilo pastoral siempre estuvo marcado por la cercanía con las personas. “Soy una persona que sabe escuchar, cercana a la gente en todo sentido, en compartir, en el lenguaje”, explicó.

Añadió que celebra misas tanto en guaraní como en castellano, buscando mantener una comunicación directa con todos los sectores de la comunidad.

Sobre el significado de ser pastor, manifestó que el acompañamiento no debe limitarse únicamente a lo espiritual. “La gente vive muchas realidades y el pastor debe acompañar toda esa realidad”, indicó.

Mencionó especialmente al campesinado, a las personas de la periferia y a los sectores más vulnerables. “Hay que caminar junto a la gente sin tierra y acompañar todas esas realidades”, expresó.

Cristino Ramos también habló sobre el rol social de la Iglesia y el papel del obispo dentro de la sociedad. Explicó que un obispo no administra recursos públicos ni toma decisiones presupuestarias, pero sí puede orientar y denunciar injusticias.

“El obispo puede mostrar las zonas vulnerables y denunciar la injusticia”, remarcó.

Su historia personal, según comentó, está profundamente ligada al campo y al esfuerzo familiar. “Soy un obispo de tierra adentro, de la chacra al seminario, de ahí a Europa y ahora obispo”, señaló.

Mi origen es campesino. Desde los seis años trabajé en la chacra, luego viví en Alemania y en Roma”, recordó.

El nuevo obispo comparó además la realidad paraguaya con la experiencia que vivió en Alemania, donde realizó estudios y conoció de cerca el sistema social y educativo europeo.

“Es una pena nuestro país”, afirmó al analizar las diferencias.

Relató que le impresionó el orden existente en las comunidades rurales alemanas y el respaldo que reciben los productores agrícolas. “Veía a campesinos orgullosos llevando sus productos en buenos vehículos porque su trabajo tiene valor”, comentó.

También destacó que en Alemania los ciudadanos pagan impuestos, pero observan que esos recursos se traducen en caminos, infraestructura y servicios.

En contrapartida, cuestionó la falta de apoyo técnico al campesinado paraguayo. “Aquí no se enseña al campesino a usar bien la tierra y no existe asistencia técnica”, lamentó.

Según explicó, muchos productores trabajan únicamente con conocimientos heredados de sus padres y enfrentan dificultades relacionadas con el acceso a la tierra y la fragmentación de las parcelas familiares.

Mientras algunos tienen mucho poder económico, otros apenas sobreviven.

Otro de los temas abordados por el religioso fue la educación y la política. “La educación es la clave”, afirmó categóricamente.

Criticó el fanatismo político y consideró que muchas personas votan por colores partidarios y no por propuestas o perfiles preparados.

“Si no hay buena formación académica, la gente no compara y se deja llevar por el fanatismo”, expresó.

Asimismo, cuestionó el prebendarismo político y la falta de inversión estatal en educación pública de calidad.

Recordó que durante su estadía en Alemania el acceso universitario era mucho más accesible económicamente. “Con un mes de salario como estudiante, un ciudadano alemán paga su semestre universitario”, comentó.

En Paraguay, según sostuvo, estudiar sigue siendo difícil para muchas familias. Aunque reconoció que actualmente existen más universidades, advirtió sobre la mercantilización de la educación superior.

“Hoy hay más universidades, pero hay que ver también la calidad educativa que ofrecen”, puntualizó.

La ordenación episcopal de Cristino Ramos González está prevista para julio próximo, mientras continúa desarrollando sus tareas pastorales en Choré, departamento de San Pedro.