Madres que ofrecen amor infinito, sacrificio y fortaleza dejan huellas imborrables

Deisy junto a dus hijos Aranza Alely Guerrero 
Jesus Daniel Guerrero.
Deisy junto a sus hijos Aranza Alely Guerrero Jesús Daniel Guerrero.Faustina Agüero

Ser madre significa muchas veces dejar de lado los propios sueños, enfrentar dificultades silenciosas y seguir adelante aún en los días más difíciles. En este Día de la Madre, te contamos historias de mujeres luchadoras de la compañía Cabañas, Caacupé, que proyectan amor incondicional, no conocen límites y que se fortalecen con cada sacrificio por sus hijos.

Detrás de cada sonrisa, jornadas de trabajo y de cada abrazo, existen madres que diariamente enfrentan desafíos enormes, pero que encuentran en sus hijos la fuerza para continuar. Son ejemplos de entrega, perseverancia y esperanza.

Una de ellas es Deisy Guerrero del barrio Centro de Cabañas, una madre que decidió dejar su trabajo entre semana para dedicarse por completo al cuidado de su hijo Jesús Daniel. Desde el nacimiento del pequeño, su vida cambió totalmente.

El niño nació con un enfermedad y apenas a los tres días de vida tuvo que pasar por su primera cirugía. Con el paso de los años ya suma más de nueve intervenciones quirúrgicas, además de enfrentar pie bot e insuficiencia renal, condiciones que requieren atención y cuidados permanentes.

Pese a las dificultades, Deisy nunca perdió la fe ni las fuerzas para acompañar a su hijo en cada etapa. Su vida gira alrededor de Jesús Daniel y de brindarle todo el amor posible.

“La misión para mí como madre es brindarle principalmente todo el amor y cuidado que merece, ayudarle a quemar todas las etapas y verlo realizado. Siempre con Dios todo se puede”, expresó emocionada.

Con la voz cargada de esperanza, también habló del país en el que sueña ver crecer a su hijo. “Deseo que pueda vivir en un Paraguay que respete, acepte y brinde amor y empatía, para que él sienta la seguridad de que es un niño valiente, guerrero y campeón. Mi hijo merece ser mucho más grande de lo que ya es”, manifestó.

Deisy junto a su pequeño Jesús Daniel, el motor de su vida y la razón de cada lucha diaria.
Deisy junto a su pequeño Jesús Daniel, el motor de su vida y la razón de cada lucha diaria.

Además, dejó un mensaje para las nuevas generaciones de madres. “Aprendan a amar sin ser egoístas y con empatía. La base para criar hijos de bien empieza con la enseñanza del amor, el acompañamiento y los valores”, sostuvo.

Dedicación

Otra madre que refleja la fuerza y la dedicación diaria es Mercedes Colmán, del barrio María Auxiliadora, quien trabaja en el área de limpieza para sacar adelante a su familia. Con esfuerzo y sacrificio logró criar a sus hijos, renunciando muchas veces a sus propias necesidades para priorizar el bienestar de ellos.

Mercedes asegura que, aunque el camino no fue fácil, hoy se siente orgullosa de haber formado hombres con valores y respeto.

“Mi misión como madre es darles mucho amor, que se sientan seguros y aprendan a valorar las cosas, pero sobre todo que sean buenas personas”, expresó.

Mercedes Colmán junto a sus hijos Fernando y Pablo.
Mercedes Colmán junto a sus hijos Fernando y Pablo.

Colmán reconoce que criar hijos en la actualidad representa un gran desafío, pero considera que el amor sigue siendo la herramienta más importante. “Deseo que mis hijos sigan el camino agarrados de Dios. Hoy en día es difícil criar y educar, pero todo se puede con amor”, afirmó.

También pidió a las madres jóvenes que nunca dejen de acompañar a sus hijos desde pequeños.

“Desde su nacimiento deben darles todo el amor del mundo y enseñarles que el camino correcto siempre debe estar basado en el respeto”, añadió.

Con entusiasmo y mucha fuerza, Mercedes se levanta cada mañana para trabajar y salir adelante por su familia.
Con entusiasmo y mucha fuerza, Mercedes se levanta cada mañana para trabajar y salir adelante por su familia.

Espíritu de lucha

La historia de Rosalba Ortíz, del barrio Sagrado Corazón, también refleja el espíritu de lucha de miles de madres paraguayas.

Ella es modista, pero también se dedica a la elaboración de chipa y cada madrugada se prepara para salir a venderla. Recorre distintos lugares sobre su motocicleta ofreciendo sus productos para ayudar al sustento de su hogar.

A pesar del cansancio y las largas jornadas laborales, Rosalba siempre encuentra tiempo para dedicarse a sus hijos.

Para ella, la verdadera misión de una madre es dejar enseñanzas que duren para toda la vida. “Debemos enseñarles a ser buenas personas y a luchar siempre por sus sueños”, afirmó.

Rosalba Ortiz junto a sus hijos Hiram Benítez y Ciro Benitez.
Rosalba Ortiz junto a sus hijos Hiram Benítez y Ciro Benitez.

Historias como las de Deisy, Mercedes y Rosalba muestran el enorme sacrificio que realizan muchas madres paraguayas, mujeres que trabajan sin descanso, que lloran en silencio, que se levantan cuando sienten cansancio y que convierten el amor en la principal fuerza para sacar adelante a sus familias.

En cada comida preparada, en cada madrugada de trabajo, en cada cuidado y en cada palabra de aliento, ellas construyen un legado de amor que permanece para siempre en la vida de sus hijos.