El termómetro marca apenas 13 grados, además de humedad, cuando el periodista de ABC Tv, Osmar Henry, conversa este sábado con los familiares de pacientes internados en el Hospital General de San Lorenzo, Calle´i.
Bajo una precaria carpa, sucia a la vida y con rastros de humedad, el viento y el rocío se escurren por los agujeros y calan hondo en los familiares, que están atentos durante días, pendientes de todo lo que necesiten los hospitalizados y que el centro médico, dependiente del Ministerio de Salud Pública, no provee y por ende, hay que comprar.

La vieja carpa, con grandes aperturas, contiene fríos asientos “reciclados” de consultorio, y otras sillas plásticas. Sobre pallets se colocaron colchones tan viejos como la lona que los cubre, que está rota.
Mientras otras personas, totalmente cubiertas con frazadas, intentan descansar; Nestorina Martínez prepara agua caliente para tomar mate. Lleva ocho días en el hospital, acompañando a su mamá, internada. Pese a la carpa, pasa el frío. El agua también, cuando llueve, cuenta.
“La verdad que da pena”, dicen familiares en el albergue del hospital público de San Lorenzo
Wilma González pasó la noche del viernes en el lugar. Con sus primas, se turnan para cuidar a una tía internada, a quien esa mañana, la familia llevó el desayuno.
“La verdad que da pena. No deberíamos estar así, pero resguarda un poco”, dice Wilma. ¿Cómo debería ser este lugar?, pregunta el periodista. “Debería de ser digno para los familiares, que también pasamos malos ratos atendiendo nuestros pacientes. Nos merecemos un lugar digno”, dice.
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Las personas pasan varias noches en el sitio, pendientes de los familiares internados. “La gente es muy solidaria”, resalta Wilma y cuenta que eso, tan de los paraguayos, salva mucho la situación.

Ignacia Romero, entre tanto, está hace 15 días en el albergue. Es de Pedro Juan Caballero. Son ocho horas de viaje, cuenta, pero la distancia, el frío, la humedad, todo el trajinar, no son impedimento cuando se trata de la salud, sobre todo cuando es la de un hijo.
El padecer de familiares de internados, bajo improvisadas carpas, en el sistema de Salud Pública
Romero cuenta que su hijo tuvo una cirugía por apendicitis, lo mandaron a su casa, pero tuvo que volver, estuvo internado en terapia intensiva y ahora sigue internado, pero ya en una sala normal. “Y vine a cuidarle a mi hijo... Yo no sé si voy a aguantar mucho más, porque también estoy enferma”, dice, y se quiebra, sollozando... De todos modos, no se queja. La carpa filtra frío pero los familiares le llevaron “comodidades”, señala.

Esta es la situación por la que atraviesan decenas de familiares de pacientes que, en hospitales públicos del país, deben estar pendientes de proveer a los internados, lo que el Ministerio de Salud debería suministrar, pero no lo hace. Un lugar digno, piden los familiares, mientras la temperatura estimada para este fin de semana es un poquito más alta, pero ya para el lunes se anuncia nuevamente una mínima de apenas 11 grados.
