La Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS) informó que ya está en marcha una investigación epidemiológica y sanitaria tras confirmarse un brote de botulismo de origen alimentario en la capital del país. Hasta el momento, se detectaron cuatro casos positivos, todos en personas adultas, quienes habrían consumido alimentos contaminados en un mismo establecimiento comercial.
Ante la gravedad de la situación, los equipos técnicos reaccionaron con rapidez y activaron los protocolos de manejo clínico y diagnóstico en los hospitales donde los afectados están internados.
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Debido a la complejidad de este cuadro, las personas afectadas se encuentran recibiendo atención especializada, divididas entre la unidad de cuidados intensivos y salas de internación común.

Por otro lado, el trabajo de rastreo se realiza de forma conjunta con la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa), el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) y el Laboratorio Central de Salud Pública, instituciones que ya realizan inspecciones, toma de muestras y análisis técnicos para identificar el origen exacto del alimento que causó la intoxicación.
¿Qué es el botulismo y cómo ataca al cuerpo?
El botulismo alimentario no es una enfermedad común, pero es sumamente grave. Se produce cuando una persona consume alimentos que contienen una potente toxina fabricada por una bacteria llamada Clostridium botulinum.
Este peligroso microorganismo suele desarrollarse y multiplicarse en ambientes sin oxígeno, lo que ocurre frecuentemente cuando los alimentos se conservan mal, se guardan de forma inadecuada o se envasan de manera casera sin cumplir con los procesos de calor necesarios para destruir las esporas de la bacteria.
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Una vez que la comida contaminada ingresa al organismo, la toxina acumulada en el recipiente comienza a atacar directamente al sistema nervioso.
Las autoridades sanitarias aclararon que el botulismo no se transmite de persona a persona, por lo que el peligro radica exclusivamente en la ingesta del producto dañado.
Los síntomas: una parálisis que va bajando
El Ministerio de Salud advierte que los primeros síntomas suelen golpear al cuerpo entre las 12 y las 36 horas posteriores a haber consumido el alimento contaminado, aunque en ocasiones las señales pueden tardar varios días en manifestarse.
En el caso de los adultos y los niños mayores, la enfermedad se presenta como una parálisis muscular flácida que tiene la característica de ser “descendente”; es decir, comienza en la parte superior del cuerpo y va bajando progresivamente.
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Las principales señales de alerta que deben motivar una consulta médica urgente son
- Trastornos en la vista: Presentar visión doble, mirada borrosa o una dificultad para mantener los párpados abiertos (párpados caídos).
- Dificultad para hablar o tragar: La persona empieza a arrastrar las palabras, le cuesta expresarse con claridad o siente problemas para pasar el alimento, el agua o la propia saliva.
- Sequedad extrema: Sentir la boca seca sin ninguna causa aparente.
- Debilidad muscular generalizada: Sentir una falta de fuerza que arranca en los músculos del rostro y el cuello, y que con las horas se extiende hacia los brazos, el pecho y el torso.
Cómo prevenir y cuidar la mesa familiar
La prevención del botulismo depende exclusivamente de la manera en que elaboramos, guardamos y manipulamos todo lo que vamos a comer. En este sentido, el Ministerio de Salud apela a la prudencia ciudadana e insta a la población a ser muy exigente a la hora de comprar alimentos.
Se recuerda la importancia fundamental de adquirir productos alimenticios únicamente en comercios y establecimientos que estén debidamente habilitados por las autoridades correspondientes.
Asimismo, se pide revisar minuciosamente las condiciones de conservación en las góndolas y heladeras, y rechazar de manera tajante el consumo de latas o frascos que estén oxidados, golpeados, hinchados o que presenten alteraciones inusuales en su color, olor o apariencia.
