El Museo de Arte Jesuítico Guaraní, ubicado en la ciudad de San Ignacio, en el departamento de Misiones, es una de las edificaciones más antiguas del Paraguay y considerada posiblemente la más antigua que aún se mantiene en pie; fue fundado en 1609 por los padres Marcial de Lorenzana y Francisco de San Martín.
Actualmente, la edificación presenta serios problemas estructurales que ponen en riesgo parte de su construcción.
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Hace dos años detectaron varias grietas, las cuales han ido aumentando con el pasar del tiempo a consecuencia del hundimiento de uno de los pilares principales del edificio.
El curador del museo, padre David Hernández, señaló que el deterioro se concentra en la última sala, que se encuentra en la parte trasera del edificio, y que peligra que en cualquier momento se pueda derrumbar, causando daños importantes a uno de los patrimonios históricos de nuestro país.
Según explicó, un pilar restaurado en la década de 1980 se está asentando por causas aún desconocidas, provocando el desplazamiento de la estructura, el agrietamiento de los muros y la separación de las vigas, situación que genera un riesgo real de colapso.
La edificación data de la segunda mitad del siglo XVII y posee un valor histórico excepcional. Además de haber sido declarada Patrimonio Nacional, fue el antiguo colegio del pueblo, donde funcionaron escuelas de lectura, escritura, pintura, música y diversos oficios durante los siglos XVII y XVIII.

El sacerdote destacó que el museo alberga una de las mejores colecciones de tallas policromadas del barroco jesuítico guaraní conservadas entre los 30 pueblos jesuíticos guaraníes.
Las imágenes pertenecían originalmente a la antigua iglesia de San Ignacio Guazú y representan aproximadamente la mitad de las tallas que se lograron preservar.
“Las primeras fisuras aparecieron hace más de dos años y, desde entonces, el deterioro se ha agravado. Con el apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura y la Gobernación, realizamos un apuntalamiento de emergencia, pero la estructura continúa cediendo y los puntales también presentan deformaciones”, señaló Hernández.
El padre David indicó que ya se cuenta con un protocolo de intervención elaborado por especialistas de la Secretaría Nacional de Cultura, concluido en diciembre de 2025, pero el principal obstáculo es la falta de financiamiento.

“La restauración demandaría una inversión aproximada de G. 1.300 millones e incluiría el desmontaje de parte del techo y el refuerzo de los muros y pilares. Ahora la restauración ya es muy urgente, porque la estructura de apuntalamiento no es suficiente y persiste el peligro de que esta parte de la edificación se venga abajo”, advirtió el padre David Hernández.
La sala en riesgo de colapso del Museo de Arte Jesuítico Guaraní alberga una de las colecciones de cerámica guaraní más importantes del país.

El padre Hernández advirtió que la pérdida de esta sección implicaría un grave daño al patrimonio histórico. E indicó que, ante la falta de una intervención urgente, están analizando trasladar las piezas para evitar su destrucción.
El museo no se encuentra clausurado en su totalidad y permanece abierto al público. Sin embargo, una de sus secciones está debidamente delimitada y restringida, con las señalizaciones correspondientes, para evitar el acceso de los visitantes al área afectada.
