El Día de Papá. “Su misión es proteger y sacar adelante a la familia”, afirma chipero

El chipero Cristian Colman sostiene con orgullo y esfuerzo diario a su familia, llevando adelante su trabajo como principal sustento del hogar.
El chipero Cristian Colmán sostiene con orgullo y esfuerzo diario a su familia, llevando adelante su trabajo como principal sustento del hogar.Faustina Agüero

En la ciudad de Caacupé, entre el ruido cotidiano de las calles y el esfuerzo silencioso de quienes trabajan día a día para llevar el sustento a sus hogares, se encuentra la historia de Cristian Colmán, conocido chipero que recorre distintos puntos del país vendiendo chipas, siempre con la esperanza de regresar a casa con el fruto del trabajo honrado.

Su vida está marcada por la constancia, el sacrificio y, sobre todo, el amor profundo hacia su familia. En cada viaje, en cada venta y en cada jornada bajo el sol o la lluvia, lleva consigo una sola motivación: sus cinco hijos, a quienes define como su mayor orgullo y su razón de seguir adelante.

Misael Colmán Bernal, de 18 años; Elder Colmán Bernal, de 16; Gimena Colmán Bernal, de 12; Genessis Colmán Bernal, de 11; y el pequeño Jordan Colmán Bernal, de 9 años, son el corazón de su vida. Al mencionarlos, su voz cambia, se vuelve más pausada y cargada de emoción, como quien encuentra sentido en cada sacrificio diario.

  • “La misión de un padre es proteger a la familia, sustentarlos, dar amor a los hijos y a la esposa, guiarlos, aconsejarlos y educarlos en la fe y para la vida”, expresa con firmeza, pero también con ternura, dejando en claro que para él la paternidad es una responsabilidad que se vive con entrega total.

Cristian cuenta que su trabajo como chipero lo ha llevado a recorrer gran parte del Paraguay, especialmente canchas y ciudades donde busca ganarse el pan de cada día.

“Soy chipero de Caacupé, ya he recorrido casi todas las canchas del país vendiendo chipas. Soy vendedor, cualquier cosa puedo vender honradamente con tal de llevar el sustento a mi familia”, comenta con humildad, reflejando la lucha constante de muchos padres paraguayos.

Pero más allá del esfuerzo físico y las largas jornadas, asegura que lo que realmente lo sostiene es ver a sus hijos crecer con valores. “La satisfacción de un padre es ver que los hijos están sanos, felices, estudiando, practicando fútbol, siendo respetuosos, obedientes, sin vicios y aportando algo útil en la casa y en la sociedad”, dice con orgullo, como quien encuentra en lo simple la mayor riqueza.

Don Cristian junto a sus hijos, Misael Colman Bernal, Elder Colman Bernal, Gimena Colman Bernal, Genessis Colman Bernal y Jordan Colman Bernal.
Don Cristian junto a sus hijos, Misael Colman Bernal, Elder Colman Bernal, Gimena Colman Bernal, Genessis Colman Bernal y Jordan Colman Bernal.

Construir un hogar con el buen ejemplo

Para él, la educación en el hogar es una tarea difícil, pero fundamental, que se construye día a día con el ejemplo. “Educar a los hijos es muy difícil. Hay que enseñarles con el ejemplo, con trabajo y honestidad, poner límites, tener autoridad cuando es necesario y hacerles entender que la vida no siempre es fácil”, reflexiona.

También insiste en que el amor y la disciplina deben caminar juntos dentro del hogar. “Hay que enseñar el sí y el no, lo bueno y lo malo. Acompañarlos en lo que les gusta, pero sin perder el rumbo”, agrega, con la convicción de quien aprendió a base de esfuerzo.

Finalmente, deja un mensaje que nace desde su experiencia de vida y su realidad cotidiana. “El hogar tiene que ser un lugar seguro, lleno de amor y de sueños, para que algún día los hijos siempre quieran volver. No escapar, no perderse en los vicios. Educar en la fe, en Dios sobre todas las cosas”, concluye, con la esperanza de que su ejemplo de lucha y amor quede como legado para sus hijos.