Recursos millonarios vs. realidad precaria: la preocupante situación del matadero de la capital de Misiones

Paredes con notable avance de humedad y falta de condiciones adecuadas presenta el matadero municipal de la capital de Misiones.
Paredes con notable avance de humedad y falta de condiciones adecuadas presenta el matadero municipal de la capital de Misiones.Jesús Riveros

San Juan Bautista, Misiones. El matadero municipal, principal centro de faena de ganado vacuno que abastece a la población de la capital departamental, opera en presuntas condiciones sanitarias e higiénicas muy por debajo de lo establecido por la normativa vigente. Denuncias ciudadanas y verificación en terreno confirman fallas graves en la infraestructura y en el manejo de los alimentos, lo que representa una amenaza directa para la salud pública.

El 28 de abril de este año se hizo pública una denuncia que puso en alerta a toda la comunidad de San Juan Bautista, Misiones: más de seis años después de su inauguración, esta obra de gran envergadura funciona en condiciones que califican como verdadera emergencia sanitaria.

La denuncia fue presentada por el ciudadano Carlos Palacios y acompañada de material audiovisual, la denuncia corroboró lo que muchos vecinos venían advirtiendo desde hace tiempo: un establecimiento con capacidad técnica para procesar hasta 150 cabezas de ganado por día, pero que diariamente faena unas 20, sin cumplir los requisitos mínimos de salubridad.

Al realizar una recorrida por el predio para verificar la situación, la realidad coincidió plenamente con lo denunciado. Ya en las zonas aledañas se aprecian restos de cabezas vacunas esparcidos y acumulaciones de excrementos que llevan varios días sin ser retirados.

Al ingresar al edificio, el panorama empeora: paredes con humedad avanzada, instalaciones inadecuadas y una higiene general muy lejos de los estándares exigidos para espacios de procesamiento de alimentos para consumo humano.

Normativas claras, cumplimiento nulo

Las disposiciones vigentes establecen requisitos obligatorios e ineludibles para este tipo de establecimientos: limpieza integral diaria en todas las áreas; ausencia total de residuos —sangre, vísceras, huesos o desechos orgánicos— en patios y zonas aledañas.

Control permanente de plagas como moscas y roedores; y separación física obligatoria entre las llamadas zonas sucias (corrales) y zonas limpias (áreas de faena y desposte).

Hombre maduro con abrigo gris y pantalones claros camina por matadero con paredes desgastadas y ganchos colgantes.
En estas condiciones se encuentra el matadero municipal de la ciudad de San Juan Bautista, Misiones.

En materia de infraestructura, se exigen corrales protegidos, salas de faena cerradas, pisos impermeables y lavables, además de sistemas que eviten todo contacto directo de la carne con el suelo.

También son indispensables el tratamiento adecuado de desechos, iluminación suficiente, suministro continuo de agua potable y equipamiento para conservación, entre el que destacan las cámaras frigoríficas.

Frente a estos parámetros, el matadero municipal no cumple ni con los requisitos más básicos. Faena y manipulación se realizan en un mismo espacio sin divisiones.

Los desechos permanecen visibles y acumulados en un sector del edificio; la iluminación es insuficiente; y el suministro de agua potable solo llega a una parte del recinto.

Lo más grave: no existe cámara frigorífica, por lo que la carne procesada queda totalmente expuesta a la temperatura ambiente. Las tareas de limpieza se limitan solo al sector inmediato donde se trabaja, dejando el resto de las instalaciones y alrededores en estado de abandono.

Versiones contrapuestas sobre la operación

Consultado al respecto, el encargado del establecimiento, Mario Parra, ofreció una visión diferente. Aseguró que se cumplen todas las normas sanitarias y que se realizan limpiezas completas al finalizar cada jornada laboral.

“No se puede calificar de insalubre el área de trabajo: donde se manipula la carne se mantiene siempre limpio y en condiciones adecuadas, al igual que el camión que la transporta”, afirmó en su momento.

Montones de excrementos de animales junto a un edificio de ladrillos en un entorno rural con cielo nublado.
Excrementos de animales faenados permanecen acumulados a un costado del edificio del matadero, evidenciando la falta de limpieza y disposición adecuada de estos residuos desde hace un tiempo considerable.

Sin embargo, reconoció que mantener el exterior en perfecto estado es difícil por la extensión del predio, aunque indicó que personal de Aseo Urbano interviene periódicamente.

También admitió un hecho fundamental: la obra nunca quedó concluida en su totalidad. Faltan elementos esenciales como cámara frigorífica, piletas adecuadas, revestimientos apropiados en paredes y pisos antideslizantes.

Actualmente, solo se cuenta con una manguera para todas las tareas de limpieza, sobre pisos de material inadecuado que no cumplen normativas o sea piso enlechado.

La acumulación de residuos, explicó, se debe a falta de maquinaria, y su retiro se demora entre 8 y 15 días, pero se debe de eliminar diariamente.

Una inversión pública sin finalizar

Los registros oficiales indican que la obra fue inaugurada el 13 de noviembre de 2019, con una inversión total de G. 1.500 millones, provenientes de fondos de la Gobernación de Misiones.

La ejecución se llevó adelante durante la gestión del entonces gobernador Carlos Arrechea —actualmente diputado colorado cartista—, mientras que la intendencia municipal estaba a cargo de Juan Carlos Meza Medina (PLRA).

¿Servicio público o riesgo latente?

La situación revela una paradoja preocupante: una inversión millonaria realizada con recursos del Estado con el fin de garantizar seguridad alimentaria a la población, que hoy funciona de forma precaria y representa un riesgo sanitario constante.

No se trata solo de descuido o falta de limpieza cotidiana: existe una infraestructura inconclusa que hace imposible cumplir la normativa, sumada a una gestión que no ha logrado dar soluciones efectivas en más de seis años.

Las condiciones observadas pueden tener consecuencias directas sobre la salud. La presencia de desechos en sus inmediaciones como materias fecales del ganado puede favorecer la proliferación de insectos y roedores, vectores de microorganismos patógenos.

A esto se suma la rotura total de la cadena de frío por ausencia de equipamiento adecuado. Cuando la carne permanece expuesta a temperaturas inadecuadas o entra en contacto con superficies contaminadas, aumenta mucho el riesgo de contaminación por bacterias como Salmonella, Escherichia coli y Listeria monocytogenes.

Edificio de ladrillos en estado de abandono, rodeado de cerca de alambre y área ajardinada, con cielo nublado.
Matadero municipal de San Juan Bautista, Misiones.

Las mismas son causantes de enfermedades transmitidas por alimentos que pueden generar cuadros graves, especialmente en niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con defensas bajas.

La situación constituye una clara alerta para las autoridades municipales y sanitarias, que deben intervenir de forma urgente en este establecimiento clave para la alimentación de toda la ciudad.