Las primeras denuncias sobre el Hospital Regional de San Juan Bautista, Misiones, se remontan al 25 de febrero de 2025 y describen un escenario preocupante.
Paredes marcadas por la humedad, grietas visibles, filtraciones persistentes y espacios donde el agua se vuelve parte del entorno cotidiano, especialmente en los pasillos que conectan quirófanos y la unidad de cuidados intensivos, áreas donde las condiciones sanitarias deberían ser óptimas e invariables.
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“Cuando llueve, el agua corre por las paredes y la humedad se mete hasta las habitaciones”, relató entonces una usuaria, reflejando una situación que otros familiares ya advertían: el deterioro era evidente desde hace tiempo, pero sin soluciones de fondo.
Lejos de ser hechos aislados, los reclamos se reiteraron en julio y nuevamente en septiembre del mismo año, confirmando que el problema no sólo persistía, sino que se agravaba con el paso de los meses.
En respuesta, se ejecutaron intervenciones puntuales: pintura en sectores afectados, reparaciones de techos en zonas específicas y arreglos de carácter superficial.
Sin embargo, estas acciones no lograron modificar la situación de fondo. “Lo que hacen es solo tapar el problema, pero la humedad vuelve a salir a los pocos días, porque el mal está en la construcción misma del edificio”, expresó un familiar que incluso se ofreció a colaborar en las mejoras.
Un problema estructural reconocido oficialmente
El diagnóstico técnico provino de la propia estructura sanitaria. La Dirección de Recursos Físicos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social confirmó que el origen del problema es estructural: el edificio presenta fallas desde su construcción, incluyendo deficiencias en materiales, cimentación y sistemas de drenaje, lo que impide una solución efectiva mediante reparaciones menores.

En este contexto, la ministra de Salud Pública, María Teresa Barán, reconoció la existencia de déficits importantes en infraestructura, señalando que el hospital es el principal centro de referencia del departamento y requiere intervenciones continuas.
Afirmó además que, junto al director de la VIII Región Sanitaria, José María Mereles, y el director del nosocomio, Pablo Aveiro, se están realizando gestiones y trabajos para atender las necesidades del edificio.
“Trabajamos muy de cerca con el director regional y seguiremos haciéndolo, además de seguir invirtiendo en el área. Reconocemos y tenemos presente que el Hospital Regional de San Juan Bautista, en Misiones, presenta problemas estructurales y es el centro de referencia para todo el departamento, por lo que requiere mantenimiento en varias zonas”, expresó la ministra.
Por su parte, el director de la VIII Región Sanitaria, José María Mereles, sostuvo que se gestiona la obtención de recursos para una reestructuración más amplia, ya que el problema responde a la forma en que fue edificado el centro asistencial.
También señaló que las humedades no afectan directamente áreas críticas como terapia intensiva y quirófano, ya que las paredes afectadas corresponden a la antesala de dichas unidades.
Riesgos sanitarios y una solución que no llega
Más allá de las explicaciones técnicas y administrativas, el impacto del deterioro es evidente. El Hospital Regional de San Juan Bautista atiende a más de 120.000 personas de toda la región y es el único centro con capacidad para cirugías complejas y terapia intensiva en la zona.
La humedad favorece la aparición de hongos y bacterias, lo que representa un riesgo adicional para pacientes inmunodeprimidos o en estado crítico.
Las grietas comprometen la estructura edilicia y las filtraciones afectan instalaciones eléctricas y equipos médicos, sumando vulnerabilidades a un sistema ya exigido.
Trabajadores del hospital, bajo condición de anonimato, describen una rutina marcada por la adaptación al deterioro: “Atendemos lo mejor que podemos, pero trabajar con estas condiciones es difícil y preocupante. La gente confía en este hospital y merece condiciones dignas y seguras”, dijo uno de ellos.
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Hoy, la situación permanece sin cambios sustanciales. La humedad continúa, las reparaciones parciales pierden efectividad rápidamente y la solución definitiva depende de decisiones interinstitucionales que avanzan con lentitud.

En este escenario, lo que está en juego trasciende la infraestructura. Se trata de la calidad y seguridad de la atención sanitaria en toda una región.
Un usuario indicó: “no pedimos lujos, pedimos que se arregle bien, de una vez y para siempre, porque es el hospital de todos”.
Entre promesas de reparación y una crisis que continúa
El caso del Hospital Regional de San Juan Bautista refleja un problema estructural recurrente en la salud pública: edificaciones que, por deficiencias desde su origen, terminan convertidas en pasivos de alto costo y difícil solución.
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Las denuncias reiteradas durante 2025 ya no son advertencias aisladas, sino la confirmación de un deterioro persistente que exige una intervención estructural integral. Cualquier medida parcial sólo posterga una solución que el propio diagnóstico técnico considera inevitable.
Las autoridades sanitarias han reconocido la gravedad del problema y se encuentran realizando gestiones para atenderlo. Sin embargo, el desafío central sigue pendiente: transformar ese reconocimiento en una obra definitiva que garantice condiciones seguras para pacientes y trabajadores.
