La portada del diario ABC Color del 18 de julio de 1975 llevaba un título insólito para nuestro país: “Nieve en Itapúa”. La nota relataba un suceso que sorprendió, en pleno invierno, a gran parte del departamento, y en especial a Encarnación.
Pobladores de la época recuerdan que el episodio ocurrió alrededor de las 10:00, cuando, bajo un cielo completamente cubierto y ante una intensa irrupción de aire polar, comenzó una precipitación que dejó a todos sorprendidos.
Lo que en un principio parecía una fina llovizna resultó ser pequeños copos helados que descendían lentamente sobre la ciudad, provocando el asombro de quienes jamás habían presenciado algo semejante.

Técnicamente se trató de aguanieve y no de una nevada propiamente dicha. Aún así, el episodio alcanzó para cubrir parcialmente techos, vehículos y otras superficies expuestas, dejando una imagen inédita para la ciudad itapuense.
¿Qué es el aguanieve?
El aguanieve es una precipitación que consiste en una mezcla de nieve y lluvia, o nieve parcialmente derretida que cae antes de congelarse por completo.

En la histórica jornada del 18 de julio de 1975 en Encarnación, este fenómeno se produjo por una intensa masa de aire polar antártico que provocó temperaturas extremas y cubrió, de forma temporal, techos y vehículos en toda la ciudad.
Todo fue producto de una ola polar histórica que afectó a gran parte del Cono Sur y dejó temperaturas bajo cero en varios puntos del departamento de Itapúa.
La diferencia con la nieve común radica en el proceso de formación. Mientras esta última es vapor de agua que se congela sin pasar por el estado líquido, el aguanieve comienza a derretirse durante su caída al atravesar capas de aire más cálido. Esto da como resultado una precipitación a medio camino entre lo líquido y lo sólido.
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¿Se puede repetir en la actualidad?
El calentamiento global reduce la frecuencia de estas olas polares tan severas.

En Paraguay el invierno suele alternar días fríos con frentes cálidos, dificultando que la atmósfera retenga los niveles de congelamiento necesarios para generar copos.
Para que ocurra aguanieve o nieve, se necesita la coincidencia exacta de humedad en capas medias de la atmósfera y temperaturas bajo cero tanto en la altura como en la superficie.
