Caacupé: obispo lamenta los feminicidios y la violencia que golpean a las familias

Monseñor Valenzuela llama a reflexionar ante los feminicidios y la violencia familiar
Monseñor Valenzuela llama a reflexionar ante los feminicidios y la violencia familiar durante la misa dominical de las 07:00 en la Basílica de Caacupé.

Monseñor Ricardo Valenzuela lamentó los feminicidios y los distintos hechos de violencia que afectan a las familias. Fue durante la misa de las 07:00 en la Basílica de Caacupé.

El obispo de la Diócesis de Caacupé, Mons. Ricardo Valenzuela, lamentó los feminicidios, las agresiones y otros hechos de violencia que forman parte de las noticias que diariamente llegan a la ciudadanía a través de la televisión, la radio, los diarios impresos y los medios digitales. Consideró que esta realidad, marcada también por los vicios, los conflictos y diferentes situaciones que afectan a las personas, debe llevar a la sociedad a una profunda reflexión sobre la manera en que se construyen las relaciones dentro de las familias y la comunidad.

“Nos ponemos delante del televisor, escuchamos la radio, abrimos el diario digital o el diario impreso y diariamente nos encontramos con información de todo tipo”, expresó monseñor Valenzuela.

Como cada domingo, la Basílica de Caacupé recibió a una importante cantidad de fieles que participaron de la celebración religiosa.
Devotos oran durante la misa de las 07:00 en la Basílica de la Virgen de Caacupé.

En ese contexto, el religioso planteó que la violencia no puede ser considerada simplemente como una sucesión de hechos que aparecen en las noticias, sino como situaciones que dejan consecuencias en las familias y en toda la sociedad.

El prelado vinculó esta realidad con el mensaje del Evangelio sobre el perdón y recordó que Dios concedió al ser humano el don de la libertad. Sin embargo, explicó que esa libertad también implica una gran responsabilidad, porque cada persona debe hacerse cargo de las decisiones que toma y de las consecuencias que sus acciones pueden causar en los demás.

Advirtió que el uso indebido de la libertad puede derivar en acciones que dañan al prójimo, provocan enfrentamientos y terminan quebrantando la convivencia.

“Sabemos que cuesta perdonar”

El religioso reconoció que el perdón no siempre resulta sencillo. Recordó que existen heridas profundas que pueden ser provocadas por una injusticia, una traición, una calumnia o una agresión, situaciones que dejan dolor y pueden generar resentimiento.

“Sabemos que cuesta perdonar. Somos humanos”, manifestó al referirse a las dificultades que enfrentan las personas cuando deben superar una ofensa o una situación dolorosa.

Llamado a no postergar la reconciliación

Durante su homilía, Mons. Valenzuela también pidió a los fieles no postergar la reconciliación. Recordó la enseñanza bíblica de resolver las diferencias mientras exista la oportunidad y llamó a no dejar que los conflictos se acumulen hasta convertirse en heridas más grandes.

Instó a dejar de lado el rencor y la búsqueda de venganza, y a aprovechar las oportunidades para dialogar, pedir perdón y reconciliarse.

Preparar el corazón para la fiesta patronal

La reflexión se desarrolló además en el marco de los preparativos para la festividad de la Virgen de Caacupé, que se iniciará en poco más de dos meses realizará dentro de dos meses. Valenzuela presentó este tiempo como una etapa de preparación no solamente de los aspectos relacionados con la celebración religiosa, sino también del corazón de los fieles.

El obispo invitó a la comunidad a aprovechar este periodo previo a la gran celebración para realizar una preparación espiritual y personal. Señaló que el encuentro con la Virgen de Caacupé y su hijo, Jesucristo, requiere también una disposición interior de los fieles.

Finalmente, monseñor Valenzuela exhortó a los fieles a practicar aquello que predican y a convertir el mensaje de amor, perdón y caridad en hechos cotidianos.

“No solamente decir, sino, sobre todo, hacerlo”, remarcó al insistir en que la fe debe reflejarse en las acciones y en la manera en que cada persona trata a los demás.