Para llegar al sitio se debe transitar primeramente en vehículo hasta donde lo permitan los precarios caminos y luego continuar el viaje a caballo. Fue así como la licenciada Efigenia González López decidió dejar la comodidad de su hogar y separarse temporalmente de su familia para instalarse en el lugar e impartir educación a los niños de la zona.

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En el lugar no se cuenta energía eléctrica ni agua potable, pero esto no le importó a esta valiente maestra, pues tras ganar el concurso público de oposición, la misma ya trabaja en la modesta escuelita, teniendo que atravesar una odisea de largas horas de viaje para llegar a la zona.
En el precario rancho de karanday (palma), la educadora imparte educación a unos 15 niños, hijos de peones de las estancias del lugar, en el sistema de plurigrado del primer al sexto grado, en la modalidad de aulas extensivas dependiente de la Escuela Nº 5868 Dr. Andrés Rivarola, de la localidad de Toro Pampa, la población más cercana, distante a más de 100 kilómetros de la modesta escuelita.

Las viviendas de los niños se encuentran dispersas; es por eso que, de manera diaria, los niños, deseosos de aprender llegan a caballo o en sus bicicletas. Dentro del rancho donde funciona la escuelita se cuenta con dos mesas largas de cocina, a cuyo alrededor se sientan los alumnos para realizar las tareas. El piso, lógicamente, es de tierra y solo se tienen algunos elementos didácticos para el aprendizaje.
La maestra enseña a los escolares en el turno mañana y tarde, en un ambiente cordial pero de mucha precariedad. Los niños recibieron los kits escolares, pero lejos están que puedan acceder al programa Hambre Cero debido a la distancia, la falta de caminos y, por sobre todo, la desidia de las autoridades.
Son los padres de familia del lugar quienes se organizan, en medio de la pobreza existente, para que los escolares accedan de manera diaria a un plato de comida. Es por eso que se necesita que desde el Gobierno Departamental se pueda proceder al envío de productos alimenticios para asegurar la alimentación de estos niños.

Aislados
La zona de Karanda’yty, donde viven unas 50 familias de compatriotas que se dedican a la ganadería en pequeña escala, se encuentra en constante aislamiento debido a la falta de caminos. Es por eso que permanentemente los pobladores vienen denunciando este hecho, al tiempo de solicitar la construcción de caminos seguros.
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En la noche de este martes y la madrugada de hoy se produjeron lluvias que superaron los 100 mm en la zona, y aislamiento es preocupante, atendiendo a que resulta bastante difícil salir del lugar en caso de emergencias, como el traslado de algún enfermo.
Doña Ciriaca Cabañas, antigua pobladora del lugar, hacía referencia nuevamente a esta triste realidad. La misma menciona que solo se trata de reparar unos 30 km de camino, realizar los levantamientos de terraplén y colocar los sistemas de desagüe para evitar que las aguas inunden los tramos, pero lastimosamente no conseguimos respuestas de nuestras autoridades, dijo la mujer.

