Estudiantes desarrollan clases bajo árboles en zona de Fuerte Olimpo

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Los niños desarrollan clases bajo los árboles en medio de los molestosos mosquitos, debido al calor en el interior de la pequeña capilla religiosa.Carlos Almirón

En la zona de Fortín Florida, distrito de Fuerte Olimpo, Alto Paraguay, hace tres años, los alumnos utilizan una precaria capilla religiosa como escuelita. En días de intenso calor, la mayor parte del tiempo desarrollan las clases bajo los árboles, en medio de los molestosos mosquitos. El único maestro que trabaja en el sitio continúa aguardando la liberación de rubros por parte del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).

Fortín Florida pertenece al distrito de Fuerte Olimpo y se ubica a 250 kilómetros del casco urbano de esta capital departamental, casi en pleno monte chaqueño. Allí, unas 40 familias de compatriotas dedicadas a la pequeña ganadería, y en medio de una total orfandad por parte del Estado, buscan sobrevivir con el trabajo honesto.

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Escolares de la escuelita de Fortín Florida, desarrollando clases bajo los árboles.

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No poseen agua potable ni energía eléctrica proveída por la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), tampoco cuentan con algún puesto sanitario, por lo que, a la hora de trasladar a sus enfermos hacia los hospitales del departamento, pasan verdaderas odiseas, atendiendo al precario camino que deben transitar. Esta última necesidad es la triste realidad de todas las comunidades del Alto Paraguay, debido a la falta de caminos de todo tiempo.

Escuelita

Los niños de la zona, en años anteriores, eran enviados por sus padres a una escuela internado del departamento o a otras poblaciones, para vivir con algún pariente o amigo y evitar que pierdan el año escolar, lo que representaba una profunda crisis social de desarraigo familiar.

Para evitar ese desprendimiento, hace tres años los humildes padres lograron hacer funcionar una escuelita en una precaria capilla religiosa del lugar. Esto fue posible gracias a que consiguieron el apoyo de un docente que impartía educación en una de las grandes estancias de los alrededores.

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Escolares de Fortín Florida, dentro de la capilla religiosa que utilizan como aula desde hace tres años.

La educación en el sitio funciona desde entonces bajo el sistema de aulas extensivas, dependiente de la escuela de la comunidad de San Carlos, la población más cercana, ubicada a unos 100 kilómetros. Entretanto, el único docente Marcelo Ferreira, continúa desde hace tres años aguardando que el Ministerio de Educación y Ciencias libere los rubros prometidos.

Maestro

Ferreira da clases por la mañana a los hijos de peones de una estancia, distante a 30 kilómetros de la capilla, y por la tarde se traslada en motocicleta hasta la escuelita. De esta manera, recorre diariamente unos 60 kilómetros entre ida y vuelta, atravesando un camino precario que se vuelve aún más dificultoso en días de lluvia.

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En estas condiciones se encuentran parte del camino de los 60 kilómetros que diariamente debe recorrer el maestro.

Inicialmente, eran los propios padres de familia quienes costeaban el sueldo del maestro y su movilidad. Posteriormente, la Municipalidad de Fuerte Olimpo se hizo cargo por un breve tiempo, aunque según el educador, la institución le adeuda aún parte de sus haberes. Actualmente, es la Gobernación la que le abona G. 3.000.000 mensuales.

El sacrificado docente, que en una ocasión se encontró de frente con un temible yaguareté durante uno de sus recorridos, cuestionó con firmeza la desidia de las autoridades del Ministerio de Educación y Ciencias, que hasta la fecha no ha logrado liberar los dos rubros prometidos. El cumplimiento de este compromiso es clave para que el educador pueda dejar su otro trabajo e instalarse de forma definitiva en Fortín Florida.

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Actualmente, unos 15 niños asisten a recibir educación en la capilla, bajo la modalidad de plurigrado, que abarca del 1º al 6º grado, según indicó el docente. Debido al intenso calor y al reducido espacio del local religioso, las clases se desarrollan diariamente bajo los árboles, en medio de los molestosos mosquitos.

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Calzado embarrado del maestro, tras sortear el precario camino para llegar a la escuelita.

Resarcimiento

En esta misma comunidad, y durante varios años, los pobladores denunciaron la construcción irregular de una represa en el riacho Florida por parte de una empresa ganadera, situación que afectó negativamente la distribución del agua, tanto para las familias como para la producción.

Tras una prolongada lucha judicial, finalmente en 2025 se ordenó la destrucción del dique. Como una forma de compensación por el daño ambiental ocasionado, la empresa se comprometió a construir aulas para la escuela en un terreno donado por los lugareños al Ministerio de Educación y Ciencias.

Sin embargo, dicha promesa continúa hasta hoy sin cumplirse, prolongando la precariedad en la que los niños reciben educación en esta apartada zona del Chaco.

El maestro con los niños de la improvisada escuelita, a la espera de que el MEC libere los rubros prometidos.
El maestro con los niños de la improvisada escuelita, a la espera de que el MEC libere los rubros prometidos.