Tras 26 años de lucha, pobladores de Puerto Casado acceden a la tierra propia

Persona vestida con camiseta azul y pantalones cortos camina por una calle tranquila con casas y árboles en ambos lados.
Vista de una zona de la poblacion de Puerto Casado, cuyos pobladores accederan a la legalizacion de sus tierrasgentileza

Tras un acuerdo entre el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) y la empresa Atenil S.A., se logró la regularización y transferencia de 30.000 hectáreas de tierras a favor de unas 600 familias de la localidad de Puerto Casado, en el departamento de Alto Paraguay.

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La empresa Atenil S.A., vinculada a la secta Moon, es propietaria de más de 400.000 hectáreas de tierras en el distrito de Puerto Casado. Tras un acuerdo con el Indert, se logró concretar la donación de 30.000 hectáreas, que beneficiará a unas 600 familias de esta localidad chaqueña.

La semana pasada, la Junta Asesora y de Control de Gestión del Indert aprobó un convenio interinstitucional que permite la regularización y transferencia de las 30.000 hectáreas donadas a favor de los ocupantes del distrito de Puerto Casado.

Dos personas en movimiento: una barre con abrigo rojo y otra recoge residuos con bolsa negra en un parque con césped y palmeras.
Plaza dentral de Puerto Casado.

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De esta forma, se logra destrabar un conflicto de casi tres décadas de lucha de los pobladores, quienes buscan acceder a los títulos de propiedad de las tierras donde varios de ellos nacieron, gracias a un proyecto de alianza público-privada.

Se pone fin a una larga lucha social entre estas familias y la empresa propietaria de las tierras, un conflicto que incluso involucró al Estado paraguayo, cuando se logró expropiar unas 50.000 hectáreas a favor de los pobladores, para luego anular nuevamente dicha expropiación a través de la Justicia.

Con este paso trascendental, se busca garantizar la ocupación pacífica de las tierras por parte de los pobladores, como pilar fundamental para la paz social, mediante el diálogo y una solución definitiva a la confrontación histórica en esta región chaqueña.

26 años de lucha

Raúl Lagraña, presidente de la comisión pro tierra de Puerto Casado, celebró este hecho histórico y describió la larga lucha social de los pobladores chaqueños para acceder a los títulos de propiedad de las tierras que ocupan desde hace décadas.

Calle de tierra en un ambiente rural, flanqueada por construcciones de ladrillo y vegetación recortada.
Una vista de la calle de tierra en Puerto Casado

El pasado 10 de octubre se cumplieron 26 años de lucha social para legalizar nuestras tierras, el lugar donde varios nacimos, señaló el dirigente, al recordar la histórica marcha de los pobladores, quienes recorrieron 270 kilómetros a pie desde Pozo Colorado hasta la capital del país, donde se manifestaron frente al Parlamento en reclamo de este legítimo derecho.

Varias mujeres marcharon en aquella ocasión con sus hijos en brazos. Aquellos niños, que hoy tienen 26 años, pueden ver concretada la lucha de sus padres por contar con una tierra propia. Serán unas 600 familias las beneficiadas por esta donación, según el censo realizado por el Indert, manifestó el poblador.

En total, realizamos cuatro marchas hacia la ciudad de Asunción. La última fue con 1.200 personas, siempre con el mismo objetivo: lograr la titulación de nuestras tierras. Nada fue fácil; al contrario, todo resultó bastante difícil debido a la larga distancia que debíamos recorrer para llegar a la capital del país y, sobre todo, por la falta de recursos económicos, atendiendo que se trata de una población bastante humilde, sostuvo.

Distribución de tierras

Parte de las 30.000 hectáreas donadas ya está siendo ocupada desde hace bastante tiempo por los pobladores, situación que pudo comprobarse mediante el censo realizado por las autoridades del INDERT. El proyecto de legalización contempla la adjudicación de lotes de entre 25 y 150 hectáreas por cada jefe de familia.

Este acuerdo pacífico se concreta, además, en un contexto en el que se busca resolver el conflicto jurídico que durante años mantuvieron los propietarios de estas tierras y los herederos del fallecido reverendo Moon. Esta situación contribuye a destrabar los inconvenientes y favorece la titulación de las tierras a favor de las familias chaqueñas.

Dos trabajadores cerca de postes de luz, una persona inclinada cuidando el césped en una calle desierta rodeada de árboles.
una de las calles de Puerto Casado.

El dirigente sostuvo finalmente que, para finales de esta semana, está prevista una nueva reunión con las autoridades del Indert, representantes de la empresa y las nuevas autoridades municipales, a fin de preparar los detalles finales del proceso de titulación de las tierras para las familias beneficiarias.

Historia

El propietario original de estas tierras fue el español Carlos Casado, quien, al término de la Guerra de la Triple Alianza, adquirió del Estado paraguayo más de un millón de hectáreas en el Chaco, gran parte de ellas en el actual departamento de Alto Paraguay. Posteriormente, instaló en Puerto Casado una industria taninera dedicada a la explotación del quebracho, que abundaba en la zona.

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En aquel entonces, en el departamento existían otras industrias tanineras similares a la de Puerto Casado. El tanino, extraído del quebracho, era exportado a países europeos, lo que generaba importantes ingresos económicos para los propietarios de estas empresas.

A finales del siglo XX, el tanino fue reemplazado por otros productos, por lo que la producción comenzó a disminuir considerablemente. Esta situación provocó que las empresas terminaran declarándose en quiebra, dejando a cientos de trabajadores abandonados a su suerte y convirtiendo a estas comunidades en pueblos fantasma.

Locomotora antigua en Puerto Casado
Restos de la antigua locomotora que funcionaba en Puerto Casado, y que servia para transportar los quebrachos desde el monte hasta la fabrica.

La mayoría de los trabajadores emigró hacia otras regiones del país. Sin embargo, numerosas familias humildes permanecieron en estos lugares al no tener adónde ir. Cuando los herederos de Carlos Casado procedieron a vender las tierras, los pobladores quedaron afectados por una situación en la que las operaciones incluían también los terrenos donde estaban asentadas las comunidades.

Ante esta triste realidad de abandono social, los pobladores comenzaron a realizar distintas actividades para sobrevivir y posteriormente tuvieron que organizarse para conseguir la legalización de las tierras donde siempre vivieron y donde nació la gran mayoría de ellos. Este proceso finalmente comienza a concretarse con la donación de estas 30.000 hectáreas.