Con el inicio de la veda, los pescadores del Alto Paraguay, que comparten las aguas del río Paraguay con Brasil, recién podrán volver a realizar actividades de pesca comercial el 1 de febrero de 2027, atendiendo a que la prohibición se extiende por tres meses, a diferencia de otras regiones del país, donde la veda es de apenas 40 días.
Escasez de peces
Cristóbal Romero, pescador de la comunidad Ishir de Fuerte Olimpo, comentó que este año la actividad se volvió bastante difícil debido a la escasez de peces, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores.
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Al respecto, sostuvo que en 2025, luego de las inundaciones que afectaron a las poblaciones ribereñas y cuando las aguas comenzaron a descender, se registró una importante captura de peces. Sin embargo, esta situación no se repite este año, cuando se puede percibir una considerable disminución en la cantidad de peces capturados.

El pescador considera que esto se debe a que no se produjo ninguna crecida del río, razón por la cual los peces casi no ingresan a los riachos y permanecen dispersos en la amplitud del cauce principal, lo que dificulta bastante su captura.
“En varias ocasiones, los pescadores regresamos con los botes vacíos de peces”, manifestó.
Captura de carnadas
Romero sostuvo que, como alternativa ante la escasez de peces, varios pescadores se dedican a la captura de carnadas, que posteriormente son comercializadas a los turistas que llegan a la zona del Pantanal. Sin embargo, esta actividad, además de ser bastante sacrificada, también resulta peligrosa, debido a que las personas deben permanecer durante varias horas dentro del agua.
En medio de la tarea de apartar los camalotes para buscar y capturar las carnadas, uno está expuesto a sufrir mordeduras de yacarés o de alguna serpiente, especies que abundan en esta región del Pantanal. Sin embargo, no queda otra opción, atendiendo a que se debe conseguir algún ingreso económico para mantener a la familia, sostuvo.
Con el inicio de la veda también se paraliza la actividad turística relacionada con la pesca y, con ello, el trabajo de recolección de carnadas. De esta manera, los pescadores dependerán exclusivamente del subsidio estatal para contar con algún ingreso económico durante este prolongado receso de la actividad pesquera.

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Al respecto, el pescador mencionó que se debería aumentar el monto que reciben los trabajadores del sector, teniendo en cuenta, principalmente, el largo periodo de prohibición de la pesca comercial y el encarecimiento de los productos alimenticios en estas localidades alejadas, donde prácticamente todos los artículos de consumo deben ser trasladados desde otras regiones del país.
Actualmente, los pescadores solteros reciben G. 900.000 en concepto de subsidio, mientras que aquellos que integran familias de hasta cuatro miembros reciben G. 1.500.000. El monto máximo, de G. 2.200.000, está destinado a los pescadores que tienen familias numerosas, con más de cuatro integrantes.

