La tendencia también se refleja en los resultados del Employment Outlook Survey de ManpowerGroup. El relevamiento ubica el indicador global de expectativas netas de contratación en 24% para el primer trimestre de 2026, un nivel que confirma la continuidad del crecimiento del empleo, aunque con diferencias marcadas entre países y sectores. En el caso de ALC, el avance de la contratación persiste, pero con un sesgo cada vez más claro hacia ocupaciones vinculadas a la digitalización, la automatización de procesos y funciones estratégicas dentro de las organizaciones.
Uno de los rasgos centrales de esta nueva etapa es la creciente especialización del empleo. Un análisis sectorial que había sido elaborado en octubre de 2025 por Tesoro AI, firma especializada en la vinculación de talento tecnológico con empresas, señalaba que la región estaba dejando atrás una fase de expansión basada en puestos de carácter general para avanzar hacia roles técnicos más específicos y complejos. De hecho, el patrón se observa con mayor intensidad en compañías tecnológicas, fintech y plataformas de servicios digitales que operan a escala regional o global, aunque comienza a extenderse a otros sectores de la economía.

Las áreas con mayor proyección de crecimiento hacia 2026 incluyen la inteligencia artificial aplicada a procesos de negocio, la ingeniería y ciencia de datos orientadas al análisis de grandes volúmenes de información, la gestión de infraestructura en la nube y los servicios asociados, así como el desarrollo de software y soluciones enfocadas en la experiencia del cliente apoyadas en analítica avanzada. Estos perfiles concentran una parte creciente de la demanda laboral y se consolidan como activos estratégicos para las empresas.
El avance tecnológico, sin embargo, no se limita a startups o firmas nativas digitales. Bancos, aseguradoras, cadenas de retail y compañías industriales están internalizando capacidades tecnológicas clave, incorporando talento digital como parte de su estructura permanente. A esto se suma la expansión del trabajo remoto para empleadores fuera de la región, que permite a profesionales latinoamericanos exportar servicios especializados y acceder a mercados laborales más amplios, reduciendo en parte las brechas salariales relativas frente a economías desarrolladas.
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Aunque la tendencia regional es clara, el mapa del empleo presenta diferencias relevantes entre países. Paraguay y otras economías no figuran en el análisis. Para el caso de Brasil, aparece como el mercado con expectativas de contratación más sólidas, impulsado tanto por la demanda tecnológica como por sectores tradicionales como finanzas, seguros y recursos naturales.
En México, el fenómeno del nearshoring fortalece la contratación en manufactura avanzada, logística y comercio, con una mayor necesidad de ingenieros industriales, especialistas en automatización y gestores de cadenas de suministro.
Colombia mantiene un crecimiento más moderado, concentrado en servicios profesionales y tecnología de la información, mientras que Chile combina oportunidades en minería y energía con el avance de los servicios financieros y digitales. En Argentina, pese a un contexto macroeconómico más desafiante, persisten nichos dinámicos en tecnología y servicios profesionales.
En países como Perú, Guatemala y Panamá, el empleo combina sectores tradicionales con una incipiente sofisticación de perfiles, donde minería, construcción, logística y servicios financieros impulsan la demanda de habilidades técnicas y gerenciales, al tiempo que comienzan a ganar espacio los roles tecnológicos.
El informe de ManpowerGroup remarca que los puestos mejor remunerados seguirán concentrándose a nivel global en áreas como inteligencia artificial, ciencia de datos, computación en la nube, ciberseguridad y desarrollo de software avanzado.
Si bien los salarios más altos se observan en economías desarrolladas, la escasez global de talento y la contratación remota están ampliando las oportunidades para profesionales latinoamericanos.
En paralelo, las empresas valoran cada vez más competencias humanas difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, el liderazgo y la toma de decisiones complejas. En este contexto, el mercado laboral regional se vuelve más segmentado y competitivo, reforzando la necesidad de formación continua para sostener la empleabilidad en una economía cada vez más digitalizada.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones
