Exportación de talento paraguayo: el motor invisible de la economía

Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización (Capaser).
El 76% de los colaboradores de la industria de BPO en Paraguay tiene entre 18 y 35 años. Gentileza.

Durante las últimas dos décadas, Paraguay avanzó de manera sostenida en la diversificación de su matriz productiva. A los sectores tradicionales visibles se sumó con fuerza un actor silencioso, pero con sólida presencia estratégica: el sector de servicios tercerizados, tecnología y exportación de conocimiento.

Durante este proceso, la Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización (CAPASER) cumplió un rol clave como articulador institucional y vocero ante el Estado y los mercados internacionales.

Este crecimiento es el resultado de una visión compartida entre empresas, trabajadores y sector público, promotores de que el capital humano, la innovación tecnológica y la formación continua, son ventajas competitivas sostenibles, que facilitan el acceso a mercados impensados.

La profesionalización del talento local, combinada con procesos y estándares internacionales, permitió a Paraguay comenzar a exportar servicios de mayor valor agregado e integrarse, de forma gradual, a la economía global del conocimiento.

De actividad emergente a sector estratégico

La evolución del sector BPO (tercerización de procesos empresariales) y KPO (tercerización de procesos intensivos en conocimiento), junto con los servicios tecnológicos y las soluciones basadas en conocimiento, estuvo marcada por un proceso de formalización, adopción tecnológica e inversión en capacitación.

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En sus inicios, la industria era incipiente y tenía escasa visibilidad en la agenda económica nacional, incluso menospreciada como un conjunto de call-centers. Con el tiempo, ganó escala, sofisticación y reconocimiento.

Hoy, las empresas nucleadas en Capaser generan alrededor de 12.000 empleos formales, principalmente para jóvenes, con foco en talento bilingüe, tecnología, atención al cliente, cobranzas, back office, interpretación remota y soporte tecnológico.

Son empleos intensivos en conocimiento, con énfasis en formación continua y desarrollo profesional, que aportan de manera creciente al sector servicios del Producto Interno Bruto.

En Paraguay, los servicios aún representan una porción menor PIB en comparación con economías desarrolladas, donde superan el 60%, lo que evidencia el amplio margen de crecimiento existente.

El presente: potencial subdimensionado

Pese a estos avances, el sector aún no es plenamente dimensionado en todo su potencial. A diferencia de otros sectores, los servicios no dependen de límites geográficos ni de infraestructura logística. Dependen, sobre todo, de reglas claras, previsibilidad y marcos institucionales.

En este punto, avanzar en acuerdos de doble tributación resulta clave. Para la exportación de servicios, evitar la doble imposición no es un beneficio sectorial, sino una condición básica de competitividad.

El Acuerdo Unión Europea–Mercosur puede abrir una ventana relevante para este tipo de exportaciones, pero es imprescindible que Paraguay profundice su agenda de convenios internacionales, con miras a competir en mercados exigentes.

El futuro: escala, empleo e inclusión

Aprovechar plenamente el talento humano del país exige reforzar la educación, especialmente en bilingüismo, competencias digitales y habilidades blandas orientadas al primer empleo.

Si esta industria logró crecer con recursos limitados, es legítimo preguntarse hasta dónde podría llegar con una política pública que prepare a los jóvenes para el mundo del trabajo.

Con su sola implementación, más al empuje de la industria, se lograría un avance formidable para toda la sociedad paraguaya: que los jóvenes alcancen el grado de capitalistas, no por la propiedad de inmuebles, sino por el capital propio constituido por su formación intensiva y el desarrollo de sus múltiples talentos.

La experiencia regional muestra que es posible escalar. Córdoba, por ejemplo, llegó a emplear 50.000 personas en la industria BPO. Paraguay aún está lejos de esa cifra. El sector de servicios genera empleo en masa, no solo para jóvenes, sino también como herramienta de inclusión y reinserción laboral para personas que quedan fuera del sistema formal.

La ventaja competitiva está instalada, pero no es suficiente por sí misma. Consolidar esta oportunidad requiere una decisión estratégica de país. El conocimiento, el talento y los servicios conforman uno de los pilares del desarrollo del Paraguay que emerge. Hacerlo realidad está en nuestras manos.

*Presidente de la Cámara Paraguaya de Servicios y Tercerización | Capaser