Más de 1 millón de huevos al día bajo control, con calidad y trazabilidad

La producción de huevos incorpora tecnología y controles para garantizar calidad, seguridad y trazabilidad.
La producción de huevos incorpora tecnología y controles para garantizar calidad, seguridad y trazabilidad.Gentileza

En alimentación, las palabras pueden construir una percepción de calidad. Pero, en un producto tan diario como el huevo, la verdadera diferencia está en lo que ocurre antes de que llegue a la mesa,en la producción, sanidad,control, trazabilidad y consistencia.

Agregá ABC a Google como fuente preferida en tus búsquedas.

Hay productos tan cotidianos que dejamos de preguntarnos cómo llegan hasta nosotros.

El huevo es uno de ellos. Está en la mesa familiar, en la gastronomía, en la industria de alimentos y en la canasta de millones de consumidores.

Sin embargo, detrás de un huevo aparentemente sencillo existe una cadena productiva en la que cada etapa puede marcar la diferencia.

Detrás de cada huevo existe una cadena de procesos que comienza en el aviario y termina en la mesa del consumidor.
Detrás de cada huevo existe una cadena de procesos que comienza en el aviario y termina en la mesa del consumidor.

En los últimos años, términos como “orgánico”, “natural” o “de campo” adquirieron una enorme fuerza en el lenguaje del consumo.

Pero es necesario separar una categoría de producción de una conclusión sobre calidad. Orgánico responde a requisitos específicos de producción y certificación; industrial describe una forma de producir a escala, con estandarización y controles. Ninguna de esas palabras, por sí sola, es absoluta.

¿Cuánto control existe realmente entre el origen y lo que recibe tu cuerpo?

Yemita lidera el mercado paraguayo produciendo más de un milón de huevos por día en aviarios mecanizados en ambientes controlados, recolección de huevos mecanizada, clasificación por peso, detección de huevos fisurados, desinfección mediante luz ultravioleta y sistemas de identificación de huevos anormales.

Después de la clasificación, cada uno de los huevo lleva impresa información útil para el consumidor: identificación comercial, hora de clasificación, fecha de consumo preferente y código de trazabilidad.

La trazabilidad transforma una promesa facil de decir de calidad en información concreta.

El consumidor no necesita conocer absolutamente todos los detalles de una planta industrial para beneficiarse de ellos, puede saber cuándo fue clasificado el huevo y seguir una referencia que conecta el producto con su proceso de origen.

Yemita mantiene además una certificación internacional ISO 9001 para sus procesos de clasificación desde el 2015 y dispone de un laboratorio propio donde se realizan controles físico-químicos y microbiológicos a lo largo de toda la cadena.

La producción de Yemita a gran escala apuesta por la tecnología para convertir la calidad en un proceso medible, controlado y repetible.
La producción de Yemita a gran escala apuesta por la tecnología para convertir la calidad en un proceso medible, controlado y repetible.

En los últimos dos años registrados por la empresa se realizaron más de 24.000 ensayos de laboratorio.

Este año 2026, la compañía dio un nuevo paso en esa filosofía con una inversión de varios millones de dólares para incorporar maquinaria japonesa de última generación en sus sistemas de clasificación y procesamiento de huevos.

Esta tecnología opera a través de un proceso automatizado que utiliza sensores ópticos y resonancia acústica para evaluar el interior y exterior de cada huevo; dando una solución capaz de trabajar a gran escala y detectar de manera infalible microfisuras, anomalías internas y posibles defectos.

La idea detrás de esta inversión es clara, no depender solamente de una inspección parcial o de la percepción visual.

La totalidad de los huevos que salen de la operación pasa por sistemas diseñados para clasificar e inspeccionar el producto antes de su distribución.

La automatización permite clasificar, inspeccionar y detectar posibles anomalías antes de que los huevos lleguen al mercado.
La automatización permite clasificar, inspeccionar y detectar posibles anomalías antes de que los huevos lleguen al mercado.

Es una distinción importante. Una empresa puede afirmar que cuida la calidad. Otra puede construir procesos cuyo propósito sea hacer que esa calidad sea medible y repetible.

La producción industrial no tiene por qué significar un alimento menos natural. Significa que la consistencia depende de procesos, controles y tecnología.

Y cuando se trata de un alimento que llega todos los días a la mesa, esa consistencia es confianza.

Ese es el enfoque con el que Yemita entiende su responsabilidad, producir a escala, invertir en tecnología, controlar cada etapa.

El desafío no deberia hacer que un huevo parezca extraordinario. Es lograr que, cada vez que una familia consume huevos, siempre salgan bien.