El club de los 100 años: empresas paraguayas que se reinventaron sin perder su esencia

¿Qué tienen en común las compañías que superaron la barrera de los 100 años? Sus historias y trayectorias permiten encontrar adaptaciones productivas, ampliaciones de mercado, sucesiones familiares, reorganizaciones societarias y cambios de propiedad.
¿Qué tienen en común las compañías que superaron la barrera de los 100 años? Sus historias y trayectorias permiten encontrar adaptaciones productivas, ampliaciones de mercado, sucesiones familiares, reorganizaciones societarias y cambios de propiedad.

Las compañías que atravesaron un siglo de actividad en Paraguay no siguieron un mismo camino. Entre industrias, comercios, aseguradoras y establecimientos ganaderos, sus historias muestran cambios de productos, mercados, propietarios y formas de gestión.

Agregá ABC a Google como fuente preferida en tus búsquedas.

Hace cien años, una empresa paraguaya podía depender del ferrocarril, de la navegación fluvial o de una pequeña red de proveedores y clientes. El país tenía una estructura productiva diferente, un mercado de consumo reducido y una infraestructura que condicionaba la circulación de mercaderías. Muchos de los negocios que entonces funcionaban como almacenes, talleres o explotaciones rurales hoy operan con plantas industriales, centros logísticos y herramientas digitales.

Entre aquel escenario y el actual transcurrieron la Guerra del Chaco, la guerra civil de 1947, la dictadura, la transición democrática, la creación del Mercosur y la pandemia. También cambiaron las rutas comerciales, la tecnología disponible, las reglas de competencia y los hábitos de compra; durante décadas, financiar importaciones, mantener existencias y asegurar el transporte fueron tan decisivos como el mismo hecho de vender.

¿Qué tienen entonces en común las compañías que superaron esa barrera? Sus historias y trayectorias permiten encontrar adaptaciones productivas, ampliaciones de mercado, sucesiones familiares, reorganizaciones societarias y cambios de propiedad, es decir, no todas crecieron del mismo modo ni conservaron la actividad con la que comenzaron.

En varios recorridos se observa una combinación de inversiones y decisiones comerciales: aprovechar capacidades existentes, ampliar líneas de productos y responder a nuevas demandas.
En varios recorridos se observa una combinación de inversiones y decisiones comerciales: aprovechar capacidades existentes, ampliar líneas de productos y responder a nuevas demandas.

Un club centenario de distintos sectores

La Paraguaya de Seguros, fundada en 1889, pertenece al grupo de compañías más antiguas que siguen operando en el país; sus primeras pólizas cubrían incendios y transporte fluvial. La Rural, nacida en 1920, también atravesó cambios de denominación y de composición accionaria. En otro sector, ACISA inició actividades en 1919 y acompañó la llegada y expansión de los automóviles Chevrolet.

El comercio reúne historias igualmente diversas, como Casa Rosada que comenzó en 1917 con préstamos prendarios y mantiene esa actividad junto con la compraventa, además de joyería. Mutti elabora embutidos desde 1913; Casa Rojas abrió en 1924 como almacén y panadería; A. Martínez e Hijos se constituyó en 1922 y continúa dedicada a la importación y distribución de productos como los clásicos BIC.

También integran este panorama Agencia Fernández (AGF), fundada en 1922 para servicios vinculados con el despacho aduanero, y EDESA, heredera de la firma comercial Etchegaray y Díaz de Espada, surgida en la década de los 20 y reorganizada bajo su denominación actual en 1981. Ambas representan actividades que acompañaron cambios en el comercio exterior y en los sistemas de distribución.

En el campo aparecen Ganadera Piripucú, constituida en 1914, y Carlos Casado, cuya actividad histórica estuvo ligada a la explotación forestal del Chaco y cuya estructura empresarial mantiene hoy negocios agropecuarios. Este último caso incorpora una diferencia, ya que la antigüedad de la operación en Paraguay no implica necesariamente que la empresa sea de capital nacional.

La industria que cambió de piel

La diversificación aparece con claridad al ver empresas como Azucarera Paraguaya (AZPA). Constituida en 1910 con una dotación inicial de entre 70 y 100 trabajadores, extendió su actividad más allá del azúcar y la melaza; la producción de alcohol para fines energéticos incorporó otro destino comercial a una materia prima tradicional, la caña de azúcar. También desarrolló iniciativas de reforestación y aprovechamiento energético de sus procesos.

Maahsa ofrece un recorrido diferente. Constituida en 1925 a partir de un negocio vinculado al procesamiento de productos agrícolas, fue incorporando artículos de limpieza, higiene personal y sanidad animal; ya en 1916, su antecedente productivo había levantado un silo para 350 toneladas de arroz. La firma dejó atrás ese cultivo como eje de su actividad y hoy cuenta con una planta en Itauguá, tres centros logísticos y más de 400 empleados, según datos de su centenario.

Otra perspectiva viene con la transformación de Cavallaro, que comenzó mucho antes de que existiera el mercado actual de productos de limpieza. Su origen se remonta a la fabricación artesanal de jabones en 1906. En 1985 trasladó su planta a Capiatá; posteriormente invirtió en maquinaria y amplió la producción hacia jabones de tocador y otros artículos para el hogar. La sociedad actual se constituyó en 1960, cuando el negocio ya llevaba décadas funcionando.

En los tres recorridos se observa una combinación de inversiones y decisiones comerciales: aprovechar capacidades existentes, ampliar líneas de productos y responder a nuevas demandas.

Línea de tiempo referencial sobre algunas de las principales empresas centenarias de nuestro país.
Línea de tiempo referencial sobre algunas de las principales empresas centenarias de nuestro país.

Nuevos dueños, otras escalas

En el negocio cervecero, Cervepar atravesó transformaciones societarias y pasó a formar parte de AB InBev en 2003. Su planta de Ypané, los cinco centros de distribución y las plataformas digitales de contacto con comercios muestran cómo una industria con más de un siglo de historia reorganizó su producción y su llegada al mercado. Aplicaciones como BEES y TaDa incorporaron nuevos canales para comercios y consumidores, respectivamente.

La trayectoria de Farmacias Catedral, iniciada en 1905 por los hermanos Scavone y que evolucionó a través de las décadas, incorporó un capítulo reciente; en agosto de 2026 anunció su fusión con Farmacenter. Las compañías comunicaron una red conjunta de más de 500 sucursales y 3.000 trabajadores, cifras correspondientes a ambas cadenas.

Estos movimientos muestran que la permanencia no siempre conserva la misma dimensión empresarial. Es decir, la resiliencia de estas empresas no se limitó a resistir los períodos de crisis; también implicó reconocer cuándo un modelo de negocios necesitaba cambios: abandonar actividades que perdían competitividad, diversificar la producción, invertir en tecnología, modificar los canales de distribución o incorporar nuevas formas de gestión.

Claramente, las respuestas fueron distintas según el sector, la escala y los recursos disponibles. En algunos casos, la adaptación permitió conservar la conducción familiar; en otros, exigió reorganizaciones societarias, alianzas o cambios de propietarios.

La continuidad del apellido

Ismael Llano, empresario ganadero y directivo del Grupo Llano, vivió gran parte de la historia del emprendimiento que comenzó con sus abuelos. A sus 80 años, recuerda el crecimiento desde una explotación ganadera pequeña hacia una estructura de mayor dimensión, sostenida por sucesivas generaciones de la familia.

“Realmente no es nada fácil. Hay mucha tradición de por medio, tiempo invertido, dedicación, y hay por delante todo un familión que fue contribuyendo para llegar a esos 100 años”, señaló a ABC Negocios. En su caso, la trayectoria también comprende cambios productivos: durante la década de 1980, la incorporación de cultivos como maíz y sorgo ayudó a modificar los sistemas de alimentación y engorde del ganado. Las Talas, uno de sus establecimientos históricos, celebró su centenario en 2021.

Consultado sobre qué debería mantenerse para que una empresa perdure otro siglo, eligió un criterio ajeno al tamaño del patrimonio: “La tolerancia, el respeto y seguir siendo ricos a través del nombre y no con los bienes que uno pueda obtener a través de él”. La reputación, planteó, se transmite junto con los activos y las responsabilidades de administración que estos conllevan.

En muchos casos las respuestas fueron distintas según el sector, la escala y los recursos disponibles. En algunos, la adaptación permitió conservar la conducción familiar; en otros, exigió reorganizaciones societarias o cambios de propietarios.
En muchos casos las respuestas fueron distintas según el sector, la escala y los recursos disponibles. En algunos, la adaptación permitió conservar la conducción familiar; en otros, exigió reorganizaciones societarias o cambios de propietarios.

El desafío de cada generación

Para Miguel Solis, presidente del directorio de Casa Módiga, la sucesión requiere definir qué corresponde hacer en cada etapa de una compañía centenaria. “Yo diría que cada generación tiene un propósito claro, o que por lo menos lo debería de descubrir”, afirmó.

En este caso, la compañía nació en 1925 como un comercio de fiambres, frutas y quesos importados; en la década de 1960 incorporó el autoservicio y en los años setenta avanzó hacia la distribución mayorista. Solis distingue una generación fundadora, otra dedicada a conservar y ampliar el negocio, una tercera que buscó nuevos mercados y una etapa actual centrada en la profesionalización.

La pasión familiar, sostuvo, necesita dirección: debe estar “guiada con estrategia y visiones bien claras; no se trata de hacer las cosas por simple impulso”. Entre los obstáculos que identificó está el contrabando, particularmente por la cercanía comercial con Brasil y Argentina, que durante décadas presionó a los importadores y distribuidores formales.

La firma inició en 2017 un proceso de profesionalización de la gestión y en 2018 redefinió su estrategia comercial; en 2026 informó además el traslado de su sede a Distrito Perseverancia. Actualmente declara atención directa a 10.000 puntos de venta y presencia indirecta en otros 10.000 a través de distribuidores aliados.